Entrevista EcoDiario.es: “Descartamos la investidura de Pedro Sánchez, la izquierda no suma

Descartamos la investidura de Pedro Sánchez, la izquierda no suma

  • “No veo que se vaya a culpar al PSOE en unas terceras elecciones”
  • “Hay mayoría conservadora en la Cámara y no hay mayoría de izquierdas”
  • El liderazgo de Pedro Sánchez no está bajo sospecha de nadie

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Imagen: Elisa Senra

Durante los últimos dos años, desde su responsabilidad de secretaria de estudios y programas del PSOE, Meritxell Batet se ha encargado de cuidar las esencias ideológicas de su partido y fijar, junto al secretario general, algunos de los criterios políticos de la dirección de Ferraz. Hoy asegura que el PSOE votará no al PP. Pero también dice que su partido descarta la investidura porque la izquierda no suma. Zapatero ‘abre el melón’ socialista.

La que fuera coordinadora del programa electoral socialista pertenece a un reducido círculo de personas de máxima confianza de Pedro Sánchez y tal vez por eso su tono suave y pausado en las formas se eleva, ligeramente, cuando le preguntas si el liderazgo de su jefe de filas está bajo sospecha. Dice con rotundidad que no hay discrepancias con los barones, que se está cumpliendo fielmente el mandato del Comité Federal y pone el acento en que el secretario general tiene el apoyo rotundo de la militancia.

La entrevista con Meritxell Batet (Barcelona, 1973) se celebró en su despacho del Congreso de los Diputados apenas unas horas después del encuentro entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, con el compromiso de poderla actualizar telefónicamente si antes de su publicación se producía alguna novedad. Dicho y hecho.

Ayer mismo se planteaban algunas cuestiones de última hora y las respuestas son claras: el PSOE no facilitará con su abstención un Gobierno del PP, si hay nuevas elecciones la responsabilidad íntegra será de Rajoy y la única solución es que la derecha sea capaz de sumar los 179 votos en su espectro ideológico. Es una socialista cabal, afable, dialogante y disciplinada, que ha conseguido algo, hasta hace poco, imposible: que alguien del PSC fuera número dos de la listas del PSOE por Madrid.

Finalmente no ha habido ningún acuerdo entre Rajoy y Sánchez, ¿qué panorama se plantea ahora?

No ha habido acuerdo porque la posición del PSOE es muy clara: somos la alternativa al PP y representamos políticas distintas. Los ciudadanos nos han colocado como jefes de la oposición y actuaremos como tal. Rajoy tiene que asumir su parte de responsabilidad, que es presentarse a la investidura y buscar los apoyos de las fuerzas con las que comparte programa político, y ha compartido votaciones durante la anterior legislatura.

¿Vamos, que no hay ninguna posibilidad de que el ‘no’ inicial de Sánchez se convierta en abstención de aquí a la investidura?

Es una anomalía plantear insistentemente ese escenario. Llevamos en democracia cuarenta años, nunca el PSOE le ha dado apoyo ni ha facilitado un Gobierno del PP y nunca el PP nos ha dado apoyo, porque son las dos fuerzas que representan la alternativa. En una democracia es bueno tener una alternativa clara, y una oposición responsable, exigente, pero constructiva y con sentido de Estado. Ese es el rol que tenemos nosotros ahora, y es falaz decir que es imprescindible que el PSOE se abstenga. Si el PP logró 179 votos para la mesa del Congreso sin contar, en absoluto, con el PSOE, ahora Rajoy tiene que consolidar esa vía de 179 votos para la gobernabilidad del país.

¿Dónde sí ha habido un acercamiento es entre PP y Ciudadanos, y eso para algunos es un motivo de esperanza para que haya Gobierno?

Me parece correcto que el PP se siente a negociar con sus afines ideológicos. Tiene que buscar con la derecha la mayoría que le permita sacar la investidura, como hizo con la Mesa, y el PSOE no va a entorpecer las negociaciones.

¿Usted cree que Rajoy podría intentar una nueva convocatoria electoral si no le salen las cuentas?

Si fuera así, sería una gran irresponsabilidad por su parte, porque sería la evidencia de que están tomando decisiones en función de intereses partidistas y cuando llevamos ocho meses con un gobierno en funciones ese escenario sería alarmante.

¿Admita que ustedes seguramente le reprocharían que pactara con la antigua Convergencia, tras lo ocurrido en el Parlament en Cataluña?

Lo que ha sucedido hace unos días tampoco es nuevo. Llevamos cuatro años diciéndole al PP que hay un problema político de encaje entre Cataluña y el conjunto de España, y que hay que ofrecerle soluciones políticas y tender puentes de diálogo. En el PSOE hemos puesto encima de la mesa soluciones para ello, y el PP simplemente ha negado el problema y no ha buscado soluciones.

Sí, pero lo cierto es que no salen las cuentas, y al final es un ‘sudoku’ imposible de resolver.

La responsabilidad de configurar Gobierno y de salir de ese impasse es del señor Rajoy y del PP. No están negociando con los grupos, ni elaborando documentos ni hablando de políticas. El principal elemento de bloqueo es Rajoy y el PP, y que no pueda sumar ni un escaño más a sus 137 es responsabilidad suya en exclusiva, y eso le debería hacer reflexionar a él y a su partido.

Si vamos a unas terceras elecciones, ¿quiénes serán los responsables? Algunos les señalarán a ustedes también.

La responsabilidad es en primer lugar del señor Rajoy, porque no consigue sumar voluntades, y luego puede que haya una responsabilidad colectiva, pero no veo por qué se va a culpar al PSOE. Está muy bien que todos los partidos políticos salgan y digan, “no queremos elecciones”, pero lo que no es de recibo es decir “no quiero terceras elecciones, que se abstenga el PSOE”. No tiene sentido que nosotros tengamos que asumir la responsabilidad de todos. El PSOE no quiere nuevas elecciones, pero es Rajoy quien tiene en su mano que no las haya.

Si Rajoy diera un paso al lado, si el liderazgo fuera otro en el PP, ¿ustedes optarían por la abstención?

Lo importante son las políticas y no es de recibo la manera en que el PP ha ejercido su mayoría absoluta durante cuatro años: sin diálogo, de espaldas a todas las fuerzas políticas, a todos los sectores sociales y a las instituciones públicas del país. Tenemos un problema de concepción de la política, y eso nos distancia del PP, más allá de la figura del señor Rajoy. Es verdad que Ciudadanos ha puesto el foco en la figura de Rajoy y tal vez si él se fuera estarían dispuestos a cambiar su abstención por el sí. Eso implicaría que el PP podría tener 170 votos, y en esa tesitura estarían mucho más cerca de conformar un Gobierno.

¿Es cierto o falso que Rajoy le ofreció a Sánchez un Gobierno de coalición, dejando al margen a C’s?

Efectivamente, Rajoy le ofreció a Pedro una gran coalición.

¿Sin Ciudadanos?

Es que Ciudadanos, en ese caso, tampoco es necesario. No sé en qué términos lo expresó el presidente en funciones, pero el ofrecimiento de gran coalición existió.

Volviendo a Cataluña, ¿qué le parece que el TC haya advertido que utilizará la vía penal contra la presidenta del Parlament si continúa la hoja de ruta de la desconexión?

Lo más valioso que hay en una democracia es el respeto al Estado de derecho, lo que significa respeto al principio de legalidad, y el imperio de la ley. Los poderes públicos están sometidos a la ley y eso en una democracia es sagrado y hay que preservarlo a toda costa, porque romper esa regla del juego es romper la columna vertebral del sistema democrático.

Algunos hablan no sólo de desacato, sino de sedición, y eso sí es grave.

El desacato, la desobediencia y la vulneración del principio de legalidad no tiene cabida en un sistema democrático. Nosotros vamos a apoyar todas las decisiones que el Tribunal Constitucional considere oportunas. Dicho esto, el problema de encaje entre Cataluña y España no es un problema jurídico, sino político, y el Gobierno de Rajoy ha delegado su responsabilidad a los Tribunales. Lo que ha hecho es judicializar el tema de Cataluña y eso no resuelve el problema y ahonda en el distanciamiento. Esa confrontación le va muy bien al PP y a los independentistas, pero le va muy mal España.

Oiga, ¿Puigdemont es más radical a la hora de defender la independencia que Mas?

Ser independentista es legítimo, lo que no es legítimo es vulnerar la legalidad para defender esas ideas. Yo respeto que el señor Puigdemont sea independentista, o que el señor Mas se haya transformado por interés personal, pero no es tolerable que una institución como es el presidente de una CCAA no respete la ley. La señal que Puigdemont emite a los ciudadanos es de inseguridad, de arbitrariedad y de nula legitimidad. Si defiende la vulneración de la ley, ¿con qué legitimidad va a pedir a la sociedad catalana que cumplan la ley?

¿Y ustedes tienen clara su posición sobre el derecho a decidir que tanto ha malogrado la relación entre el PSOE y el PSC?

Las relaciones entre el PSOE y el PSC en estos momentos son buenas, no hay ningún problema. Tenemos una posición clara, unánime y compartida por parte de los dos partidos en ofrecer una vía política para solucionar el problema, con un nuevo texto constitucional.

¿Y por eso se han abstenido ustedes para que la antigua Convergència tenga grupo propio en el Congreso y en el Senado?

Nosotros hemos mantenido una actitud coherente. Pensamos que es bueno favorecer la pluralidad en las Cámaras, tanto en el Congreso como en el Senado, y, por tanto, facilitar al máximo la constitución de grupos parlamentarios. En el caso de la antigua Convergència, el cumplimiento del reglamento no era claro, por tanto, difícilmente podíamos votar que sí a la constitución del grupo, y abstenerse es lo más coherente cuando se tiene dudas.

¿Usted cree que puede haber un Brexit a la catalana, que la desconexión puede ser un hecho?

No habrá un Brexit a la catalana, eso no se va a producir, no se puede producir. No imagino a la sociedad catalana acompañando la desobediencia o el desacato. Es cierto que hay un profundo malestar en una parte muy significativa de la sociedad, pero tenemos que ser capaces de ofrecer respuestas y soluciones.

Oiga, ¿sentirse y definirse como española en Cataluña en estos momentos es casi heroico?

Es ir un poco contracorriente, pero decir que es heroico sería exagerado.

Volviendo a la investidura, cuesta creer que ustedes y el PP no sean capaces de encontrar grandes temas en los que ponerse de acuerdo, como la reforma educativa, la laboral, las pensiones, etc.

Para derogar la ley de educación o cambiar la reforma laboral no necesitamos un acuerdo con el PP porque hay una mayoría parlamentaria que quiere eso. No se trata de ponernos a discutir sobre si queremos diez mil becas más, porque la mayoría del Parlamento quiere más becas, y así con todo.

¿Entonces usted no descarta una nueva investidura de Pedro Sánchez para constituir un Gobierno de izquierdas con Podemos?

Sí, eso lo descartamos, porque, entre otras cosas, un Gobierno de izquierdas no suma. La derecha tiene una mayoría en el Parlamento. A mí no me gusta, pero es así: hay una mayoría conservadora en la Cámara y no hay mayoría de izquierdas, se mire por donde se mire.

¿Y tal como ha quedado configurada la política española, el sorpasso sería factible en una nueva convocatoria electoral?

El gran partido de izquierdas de este país es el PSOE. Hemos sido el partido que más ha contribuido a la vertebración, que más conquistas sociales y libertades ha conseguido, y el que permitió dar un salto de modernidad a España. Es bueno para el país que el PSOE esté fuerte, que sea un partido de gobierno, pero si toca estar en la oposición lo estaremos.

Admita que es difícil que un partido sea fuerte si se cuestiona continuamente a su líder. ¿Los barones sitúan a Sánchez bajo sospecha?

El liderazgo de Pedro Sánchez no está bajo sospecha de nadie. Tiene un apoyo muy mayoritario entre la militancia. Los militantes del PSOE están con el secretario general, estuvieron con él en la votación del pacto que suscribimos con Ciudadanos y lo estarán cuantas veces acuda a ellos. Además, Sánchez tiene un liderazgo social, que al final es lo importante, y creo que está en buenas condiciones para ser presidente del Gobierno de España.

¿Con el Comité Federal y los barones tiene la misma sintonía? Desde fuera da la sensación de que miran todo lo que hace con lupa.

Yo creo que hay una plena sintonía, aunque a veces haya mucho ruido. Si hacemos un repaso a las intervenciones que se produjeron en el último Comité Federal para posicionar al partido las voces fueron unánimes y coincidentes con el discurso de Sánchez. Se dijo que tenía que votar que no a una investidura de Rajoy y no podía ir ni en gran coalición, ni a facilitar un Gobierno del PP con la abstención.

Pues ni Felipe González ni Guillermo Fernández Vara ni Josep Borrell están de acuerdo con esa posición y piden abstenerse.

Nosotros respetamos y escuchamos todas las opiniones, pero hay una Comisión Ejecutiva Federal, un Comité Federal y un secretario general, y esos tres órganos están en sintonía. El PSOE va a votar que no al PP y a Mariano Rajoy, no hay dudas.

Dónde no hay una sintonía tampoco es entre la izquierda, Pablo Iglesias cuando pueda les humilla y no se lo va a poner fácil

Eso viene de lejos. Siempre ha habido una cierta incompatibilidad entre comunistas y socialistas, y desgraciadamente para la izquierda española eso se está reproduciendo en estos momentos por la actitud de Podemos.

¿La sensación es que con los nuevos partidos, en vez de enriquecerse la democracia, se ha ido a un escenario de una España ingobernable

Yo no creo que vayamos a un escenario de una España ingobernable. Los partidos políticos tenemos que hacer un esfuerzo por entender que la correlación de fuerzas ha cambiado, y eso nos exige más capacidad de diálogo, de negociación y una voluntad de consenso. La cultura política tiene que cambiar, entre los partidos y también en la sociedad en general porque si no será complicado ahormar las cosas.

¿Admita que, sin presupuestos, sin techo de gasto y con la amenaza de multas de la Unión Europea se deja todo abierto, a la intemperie?

Esa es responsabilidad del señor Mariano Rajoy y del PP. Hay que preguntarse con quién va a negociar o ha empezado a negociar los Presupuestos Generales. Con nosotros desde luego no lo ha hecho. Si en estos momentos está hablando de ello con Ciudadanos o con otras fuerzas, es con ellas con quien tiene que ser investido. Al final, la incapacidad del PP va en perjuicio de todos, y no es bueno para España que no haya Gobierno, eso es cierto.

 

Comunicat

Després de les converses que hem mantingut en els últims dies i en la reunió que ha tingut lloc avui, el company Carles Martí m’ha comunicat la seva decisió de no presentar-se a les primàries del PSC per ser candidat per Barcelona a les properes eleccions generals i donar-me el seu suport. Durant aquests dies hem constatat que compartim els plantejaments bàsics sobre com abordar la campanya electoral i, així mateix, m’ha traslladat la seva convicció que compto amb la trajectòria i la capacitat necessària per defensar el projecte del PSC al Congrés amb il·lusió i consens.

Vull agrair al Carles el seu afany propositiu i les seves profundes conviccions democràtiques, així com la seva disposició a ajudar-me en allò que estigui a les seves mans. També vull deixar clar que en cap moment hem parlat ni de llistes ni de noms, perquè aquesta decisió no ens correspon a nosaltres, sinó al conjunt de l’organització del PSC.

Tot i que les primàries són un gran exercici de democràcia interna, crec que en aquest moment la seva renúncia i generositat poden enfortir el procés, garantir la unitat interna i començar a treballar per la cita electoral el 26 de juny. Compto amb la seva gran experiència per a la campanya que ara comença.

A partir d’aquest moment, em poso novament a disposició de tots els i les militants i també de tots els ciutadans i ciutadanes de Catalunya per dur a terme un projecte il·lusionant, majoritari i renovador que ens permeti defensar amb més força els valors i el projecte de país socialistes al Congrés dels Diputats.

 

4 de maig de 2016

Carta a la militància del PSC

Benvolgut company, benvolguda companya,

Sóc la Meritxell Batet, militant barcelonina de l’agrupació de Gràcia i diputada al Congrés dels Diputats.

Em dirigeixo a tu perquè un govern del canvi encara no ha estat possible a Espanya.

Com tu, jo també hauria volgut que l’esforç dels darrers mesos hagués fet possible un consens entre partits en favor de la investidura de Pedro Sánchez com a president del Govern, i així posar fi a l’etapa de govern de Mariano Rajoy i del PP.

Com tu, jo també desitjava tenir un govern que lluités contra la desigualtat, contra el patiment de moltes famílies, i eradiqués de la política l’ombra de la corrupció.

Voldria poder dir-te que ja tenim un Govern dialogant, valent i plural. Que Pedro Sánchez ja és el president d’un govern progressista que treballa per la convivència, per la recuperació dels nostres drets laborals i de les nostres llibertats.

Però com saps, això no és encara una realitat. I per això el proper 26 de juny celebrarem unes noves eleccions en què les persones que formem el PSC haurem d’explicar el nostre projecte de país als catalans i catalanes que aniran a votar altre cop.

I com el primer pas serà elaborar les llistes electorals del nostre partit, he volgut que sabessis de primera mà per què el passat 29 d’abril vaig decidir presentar la meva candidatura com a cap de llista per Barcelona, i per demanar-te el teu suport.

Et confesso que faig aquest pas endavant amb la consciència que no és una feina fàcil; amb la fortalesa de saber que tinc l’edat, l’experiència i la tenacitat que cal; amb el convenciment que és el moment de mullar-se; i amb la confiança que amb el teu suport podrem fer realitat el projecte que ens uneix.

Vull que el PSC torni a ser protagonista del canvi a Espanya. Un canvi que permeti recuperar els pactes generacionals i socials que la crisi i les polítiques de la dreta espanyola han trencat en els darrers quatre anys.

Vull que recuperem l’orgull de ser els i les catalanistes que no ens resignem ni abaixem els braços davant dels obstacles, sinó que els superem per transformar Espanya i construir un projecte comú.

I vull que ho fem realitat junts, amb Pedro Sánchez de president del Govern i amb la complicitat dels i les companyes del PSOE.

Per fer-ho realitat vull i em calen el teu suport, les teves mans, la teva opinió, la teva il·lusió i el teu impuls. I la primera manera de comptar amb tu és amb el teu aval.

Tant si ets conseller o consellera nacional com si ets militant, me’l pots fer arribar fins al proper 6 de maig:

Físicament a la seu central del PSC o a la teva agrupació, o escanejant aquest imprès i enviant-lo a avals.meritxellbatet@gmail.com

Moltes gràcies per la teva atenció i la teva confiança,

Meritxell Batet

 

Si los ciudadanos quieren, ¿podemos?

Si algo ha quedado claro en estos tres últimos meses es que el Partido Socialista ocupa la centralidad en la política española. Es el socio indispensable con el que todos quieren contar. Por ser la fuerza política que más se acerca a la posición ideológica de la mayoría de los ciudadanos y por ser la que menos rechazo genera en la sociedad española, podemos dialogar con todos y todos quieren dialogar con nosotros. Esta centralidad nos conduce, sin duda, a tener una posición privilegiada, pero también a una gran responsabilidad.

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Dicha responsabilidad se ha traducido, tras el 20 de diciembre, en tener que elegir entre las dos únicas opciones que superan los 176 escaños necesarios para sostener, ya no solo una investidura, si no una posterior acción de Gobierno: la gran coalición (213 escaños de PP y PSOE), o la coalición del cambio (199 escaños de PSOE, Podemos y Ciudadanos).

La gran coalición supondría la continuidad, y los españoles mayoritariamente necesitan cambio. Es cierto que ese cambio votado no otorga mayoría a la izquierda ni a la derecha, y es un cambio que debe plasmarse en un Gobierno transversal en lo ideológico. Los españoles también apostaron mayoritariamente por un Gobierno determinado a no continuar con las políticas del PP que nos han llevado a la crisis social, territorial e institucional que en estos momentos padece nuestro país. La mayoría de los ciudadanos piensa que la crisis de la institucionalidad de España no la puede resolver el primer partido político imputado, el partido de la ‘trama Gürtel’, la ‘Púnica’, la ‘Taula’, de la alcaldía de Granada, del ministro Soria, y mañana veremos de qué nuevo escándalo. La mayoría de los ciudadanos sabe que la desigualdad social no la va a revertir el que ha impulsado la devaluación salarial, los recortes sociales y las reformas fiscales que la han exacerbado. La mayoría de los ciudadanos intuye que el necesario diálogo territorial para avanzar en la resolución del conflicto de Cataluña no lo va a practicar el partido del inmovilismo y la confrontación. Lo dijimos desde el primer momento y lo seguimos diciendo: los ciudadanos no han votado para que Rajoy, o el PP, sigan en el Gobierno, y por eso los socialistas no vamos a apoyar la gran coalición.

El pasado 20 de diciembre 14 millones de electores optaron claramente por cambiar un mal gobierno, pero lo hicieron repartiendo su voto entre tres fuerzas políticas nacionales diferentes (PSOE, Podemos y Ciudadanos) a las que nos correspondería el reto de llegar a un acuerdo para alcanzar dicho cambio.

En la construcción de esta coalición del cambio hemos estado los socialistas desde el principio. Como Secretaria de Programas y miembro del equipo negociador he tenido que analizar en profundidad los programas electorales de los tres partidos. Si transcendemos la retórica y vamos a las propuestas de políticas concretas, son muchas más las cosas que nos unen -entre otras, la reforma institucional, la lucha contra la emergencia social, la reforma federal del Estado- que las que nos separan. La prueba es que, desde que el Congreso se ha puesto a trabajar, el sentido del voto de Ciudadanos y Podemos coincide en un 63%. Lo prueba el que compartimos al menos 150 medidas de las más de 200 plasmadas en el acuerdo del PSOE con Ciudadanos. Soy plenamente consciente de que hay también diferencias evidentes entre nosotros, pero ninguna que no podamos aparcar para centrarnos en una agenda común. Al fin y al cabo, estamos negociando un Gobierno para cuatro años, no la resolución de todos los problemas de España.

Pablo Iglesias, sin embargo, ha dejado claro que ese cambio transversal que los españoles han votado no le parece posible ni deseable. A cambio, nos ofrece una tercera combinación, que suma 183 escaños, y que abarca al PSOE, Podemos, sus confluencias y las fuerzas independentistas y nacionalistas, algunas de derechas y otras de izquierdas. Lo único que une a todas estas heterogéneas fuerzas es precisamente lo que los socialistas no podemos aceptar: el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de Cataluña y de «los territorios que lo pidan con especial intensidad». Ésta sería la clave de bóveda sobre la que se construiría dicha mayoría: así lo han dejado bien claro los partidos independentistas y Podemos. Nada más que eso une a diversos partidos de izquierdas con un partido de la derecha como DiL, que ha votado con el PP la reforma laboral y la amnistía fiscal. El PSOE ni siquiera ha contemplado esta opción, porque no es lo que ayudaría a la mayoría de ciudadanos y porque plantear un Gobierno cuya estabilidad descanse en los que ya han manifestado que se quieren ir de España en 16 meses es una opción inasumible para cualquier gobernante responsable

Después de tres meses de experiencia directa en este proceso negociador, mi convicción es que Pablo Iglesias ofrece lo que ofrece precisamente porque no quiere llegar a un acuerdo con los socialistas. Él sabe que nunca vamos a aceptar que el Gobierno de España descanse en los que tienen una hoja de ruta definida para irse. Ofrece lo inaceptable porque en el fondo, como en su momento Anguita, se siente más cómodo con un presidente de la derecha que con un presidente socialista. Pero, a diferencia de aquél, ha construido una farsa, escenificada en inverosímiles ruedas de prensa, con ofrecimiento y renuncia unilateral a la vicepresidencia incluida, para camuflar, por interés electoral, sus verdaderas intenciones. En realidad, nada ha cambiado desde la noche electoral, cuando fijó el referéndum como línea roja y se mofó del PSOE, con el que nunca iba a pactar. Luego todo ha sido una representación. Y en eso sigue, hasta derivar en la lamentable situación que ahora encaramos, con la ciudadanía española a un paso de ver frustradas sus esperanzas de cambio. Es una triste paradoja: el que venía a cambiarlo todo al final se ha convertido en el aliado más valioso de Mariano Rajoy para que no cambie nada.

SI ESTA actitud se mantiene y vamos a nuevas elecciones, la decepción va a ser enorme entre los que depositaron su confianza en un cambio desde la pluralidad. Los ciudadanos no han votado a varios partidos del cambio para bloquear la alternativa a un Gobierno de la derecha, sino para forzarnos a entendernos y buscar puntos de encuentro entre nosotros.

Si la pluralidad al final se traduce en bloqueo se estará dando la razón a los que piensan que esa pluralidad es un «lío». Si la intransigencia, el maximalismo y el soberanismo se utilizan para impedir cualquier entendimiento, una idea que en principio puede ser positiva, como la de la pluralidad, se puede convertir en el seguro de vida de los de siempre para perpetuarse en el poder.

Aunque Pablo Iglesias parece que ya ha tomado una decisión, todavía quedan algunos días para que recapacite. Muchos nos dicen que no sigamos intentándolo, que es inútil, que estamos dando una imagen de ingenuidad frente a tantas negativas. No es ingenuidad, es convicción en lo que necesita nuestro país y tenacidad en el trabajo. Porque si a Iglesias parece que no le importa que el PP siga en el Gobierno, a los millones de españoles que han sufrido sus políticas sí les importa.

Por todos ellos, los socialistas agotaremos todas las vías de la oportunidad del cambio. Por todos ellos, no nos vamos a rendir ni nos vamos a quedar de brazos cruzados. Nunca vamos a romper. No queremos unas elecciones que den una segunda oportunidad a Rajoy. No concebimos que se pueda frustrar lo que claramente quieren los ciudadanos y ciudadanas de este país. ¿Podemos?

Meritxell Batet es Secretaria de Programas del PSOE y diputada por Madrid.

“No nos parece razonable romper un acuerdo del que nos sentimos satisfechos para empezar de cero con otro partido”

  • Meritxell Batet, miembro del equipo negociador del PSOE, sostiene que el acuerdo con Ciudadanos es flexible e invita a Podemos a hacer aportaciones para poder sumarse
  • Asegura que habría sido posible cerrar un acuerdo con Podemos si se hubiera sentado antes a negociar: “Cuando empezamos las negociaciones no teníamos una idea predeterminada de con quién íbamos a alcanzar un acuerdo primero”
  • “Los dirigentes de Podemos tendrán sensibilidad con sus bases y sabrán escuchar a sus votantes: mayoritariamente no quieren unas nuevas elecciones y quieren un cambio de gobierno”

Meritxell Batet (Barcelona, 1973) es diputada por Madrid desde el pasado 20D. Militante del PSC, fue elegida por Pedro Sánchez para ser su número dos en la candidatura y también para formar parte del equipo negociador que está intentando situarle en Moncloa. La dirigente socialista cree que aún hay margen para que Sánchez sea presidente e insta a Podemos, al que reconoce “imprescindible” para lograrlo, a que se siente a negociar sobre “políticas y prioridades”. Así, aunque asegura que no romperán el pacto con Ciudadanos, porque sería una “deslealtad”, admite que están abiertos a incluir lo que Podemos considere “oportuno” dentro de las líneas rojas que tiene cada partido.

Durante las últimas semanas ha habido un parón en las negociaciones. ¿Cabe esperar un cambio de estrategia del PSOE de aquí a finales de abril?

No es que hayamos parado, aunque sea la sensación que se pueda transmitir. Hemos mantenido reuniones con muchos grupos -con Compromís, con PNV, con IU-Unidad Popular-. Con Ciudadanos nos hemos visto con muchas asociaciones y sectores de la sociedad civil porque pensamos que es muy importante conocer cuál es su valoración del acuerdo y ha sido muy gratificante porque está muy bien valorado por parte de los colectivos a los que hemos visto.

Pero el resto de grupos no se ha movido.

Es importante que Compromís, IU y PNV hayan mostrado esa disposición a seguir trabajando y viéndonos para ver cómo exploramos el desarrollo de ese acuerdo, qué podemos cambiar y añadir. Y es positivo que compartamos que ir a elecciones sería un desastre. Por tanto, vamos a hacer todos los esfuerzos para que no se repitan.

PNV fue menos optimista. Dijo que no tenía sentido seguir negociando si la base era el acuerdo con Ciudadanos. Pero el PNV es necesario para sacar adelante la investidura. ¿Cómo les van a convencer?

En la reunión estuvieron más constructivos que en la nota de prensa que remitieron y, por tanto, pensamos que hay base para seguir explorando la negociación. Es verdad que puede haber alguna parte del acuerdo que no les gusta, pero también se puede acordar el desacuerdo, como hicimos con Ciudadanos. En cambio, poner énfasis y complementarlo con aquello que para ellos es imprescindible y que se concentra en la agenda vasca.

Siempre han dicho que el acuerdo se puede enriquecer, pero justo cuando lo firmaron y el PSOE se sentó con el resto de fuerzas de izquierdas, Ciudadanos vino a decir que era un texto cerrado. ¿Qué ha cambiado para que Ciudadanos admita modificaciones? ¿Y qué cree que Ciudadanos estaría dispuesto a cambiar?

Ciudadanos entiende perfectamente que si el objetivo compartido es conseguir un Gobierno del cambio y que se produzca la investidura de Pedro Sánchez, es imprescindible recabar más apoyos. Por tanto, el acuerdo necesariamente es abierto y así lo ha explicado Ciudadanos en las reuniones conjuntas. Estamos dispuestos a modificar aspectos siempre poniéndonos de acuerdo las dos partes. De hecho, los sectores de la sociedad nos han sugerido modificaciones y las dos fuerzas nos hemos emplazado a incorporar cosas nuevas a petición de estos colectivos. Con más razón se producirían cambios si alguna fuerza política lo planteara.

¿Se va a anunciar la incorporación de esos nuevos elementos?

Es posible que cuando termine la ronda se puedan introducir esas modificaciones y se puedan explicar. Espero que en paralelo nos sigamos viendo con las fuerzas políticas y que puedan añadir o plantear sugerencias.

¿Les ha alejado del resto de fuerzas el acuerdo con Ciudadanos e ir de la mano a las negociaciones con el resto de fuerzas?

Hemos partido de la base de que la transversalidad es una premisa que no podemos eludir. Sabemos que eso implica muchas dificultades porque partidos ideológicamente muy alejados tienen que encontrar puntos de encuentro y eso es complejo. Para el PSOE lo ha sido porque estamos muy lejos de Ciudadanos, aunque paradójicamente se ha avanzado más rápido que con Podemos, con quien probablemente estamos más cerca. Todas las fuerzas debemos asumir la transversalidad y ser generosos en los planteamientos.

Necesitamos más escaños para ese acuerdo y, sobre todo, una mayoría sólida en el Congreso porque es una legislatura en la que tenemos depositadas muchas esperanzas y necesitamos una mayoría cualificada casi permanentemente. Si queremos hacer reformas profundas, tendremos que contar con esas tres formaciones políticas. De ahí que queramos sumar a Ciudadanos y a Podemos.

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Se han centrado en sumar a Podemos e insisten en que el bloque de izquierdas no suma, pero sumaría 161 y podría gobernar si se logra la abstención de Ciudadanos. ¿Por qué no se ha planteado esta posibilidad el PSOE?

Cuando empezamos las negociaciones no teníamos una idea predeterminada de con quién íbamos a alcanzar un acuerdo primero. Podemos tardó más de dos semanas en sentarse y en esas dos semanas avanzamos las negociaciones con Ciudadanos, Compromís, IU-Unidad Popular, Coalición Canaria y, en menor medida, con PNV. Con Compromís e IU alcanzamos no acuerdos definitivos pero sí documentos muy sólidos y consensuados, aunque no se firmaron. Podríamos haber cerrado con estas formaciones políticas el acuerdo primero y si con Podemos nos hubiéramos sentado desde el minuto cero, pues posiblemente, también.

No fue una cuestión predeterminada el orden de llegar a los acuerdos sino que fue la propia negociación la que nos condujo a avanzar más rápido con unos que con otros sabiendo que el punto de llegada tiene que ser el mismo: sumar las dos grandes fuerzas junto con el PSOE porque es lo que nos da garantías de esa mayoría sólida necesaria para enfrentar esta legislatura que plantea muchos retos, como alcanzar un nuevo pacto educativo. Para eso necesitamos al menos 176 escaños.

Pero la investidura fallida hizo que el marcador se pusiera a cero. ¿Por qué a partir de ahí no intentaron sentarse con Podemos desde el principio para sumar 161 escaños?

La investidura no pone el contador a cero. El PSOE alcanzó un acuerdo perdurable, sólido, y creo que respetar los compromisos adquiridos y ser leales con las otras formaciones es imprescindible. No nos parece que sea razonable romper un acuerdo del que nos sentimos satisfechos para empezar de cero con otro partido. Por eso insistimos que la base debe ser esa pero con la flexibilidad necesaria para sumar a otras fuerzas. Tampoco tendría sentido mantenernos rígidos en la literalidad de un texto si tu voluntad es sumar.

Podemos tardó en sentarse pero justo cuando acababa de empezar la negociación a cuatro se firmó el acuerdo con Ciudadanos. ¿No se le dio la oportunidad suficiente a esa mesa a cuatro?

En la mesa a cuatro era complicado que avanzara con rapidez porque cuando te reúnes más de 25 personas es difícil hablar de cuestiones concretas. Está bien seguramente una primera sesión de carácter general pero con dos de esas formaciones ya teníamos trabajos muy avanzados, había peticiones expresas de temas muy importantes y tenían reflejo en un documento. Por tanto, si queríamos avanzar con Podemos era necesario hacer reuniones bilaterales e incluso partiendo los grupos por especialización. Pensamos que así se puede avanzar más en lo concreto porque se tienen que plantear políticas concretas y prioridades más que filosofía política.

¿Sigue confiando en que Pedro Sánchez será presidente?

España necesita un presidente del Gobierno y un cambio de gobierno. Lo necesitamos y Pedro Sánchez es quien está en mejores condiciones para hacerlo. Es un candidato socialista, de izquierdas, que representa a un partido que tiene interlocución con todas las fuerzas del arco parlamentario y eso es un valor. Puede sumar esas voluntades y la mayoría necesaria para ser presidente. Es una oportunidad que tenemos por delante y hay que aprovecharla.

¿Hay posibilidades reales de que lo consiga?

Hay posibilidades reales. Se trata de que nos pongamos de acuerdo o de que se añada a este acuerdo Podemos principalmente. Por supuesto que Compromís, PNV e IU son cualitativamente muy importantes y queremos que estén en la suma pero la formación imprescindible es Podemos.

¿Y qué le van a ofrecer a Podemos para que se sume?

Les ofrecemos sentarnos a la mesa y hablar sobre qué cuestiones consideran imprescindibles de incorporar a este acuerdo, qué políticas echan de menos. Y estamos dispuestos a estudiar la incorporación de lo que ellos consideren oportuno.

Para que eso se produzca es imprescindible que se reúnan Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. ¿Por qué ha sido imposible que se hayan visto antes de Semana Santa, como acordaron?

No sé si es imprescindible esa reunión. A lo mejor está bien que esta nueva fase se desencallara con su encuentro, pero lo importante es que se reúnan los equipos negociadores para ver las peticiones que Podemos pueda tener.

Si ha sido imposible que se reúnan dos personas, ¿va a ser posible que lo hagan los equipos que dependen de ellos?

Imposible no ha sido. Ellos se han visto anteriormente y han concertado una nueva reunión y en el equipo negociador estamos en plena disposición. Nuestra prioridad es vernos con los grupos y es perfectamente factible que en los próximos días podamos avanzar y se pueda conseguir este gobierno del cambio. No creo que los ciudadanos entendieran que no hayamos sido capaces de ponernos de acuerdo.

¿Cree que Podemos cederá?

Podemos es un partido nuevo pero sus dirigentes tendrán la sensibilidad con sus bases y sabrán escuchar a sus votantes: sus votantes mayoritariamente no quieren unas nuevas elecciones y quieren un cambio de gobierno. Para que lo haya, toda la sociedad sabe que es imprescindible hablar, dialogar y entenderse con el resto de fuerzas. Estoy convencida de que harán el esfuerzo y podremos tener un Gobierno presidido por Pedro Sánchez.

Si no fuera así, y se repitieran las elecciones, ¿al PSOE le va perjudicar ir de la mano de Ciudadanos? ¿Tendrá que romper en algún momento con Ciudadanos?

No contemplamos el escenario de nuevas elecciones. Todas nuestras energías y decisiones van dirigidas a que no se repitan. Estamos en un momento crucial para recuperar la confianza entre ciudadanos y política. Ese fracaso sería el peor mensaje que podríamos emitir. En cualquier caso, pensamos que la capacidad de diálogo y de llegar a acuerdo y encontrar los puntos de unión con las fuerzas políticas no es penalizable porque es lo que nos están pidiendo los resultados del 20D. La pureza de cada uno de nosotros no permite que gobernemos solos, sino que nos entendamos, y eso no implica ni renuncia ideológica, ni renuncia de nuestros valores, ni de nuestra historia. El PSOE continúa encarnando lo mismo que encarnaba antes de llegar a este acuerdo con Ciudadanos. En el futuro seguiremos siendo la fuerza de izquierdas mayoritaria que ha sido crucial para vertebrar este país.

Ha dicho que los ciudadanos no penalizan a quienes intentan llegar a acuerdos. Por eso vuelvo a insistir en si al PSOE no le interesaría intentar una vía distinta a la actual: intentar el apoyo de las fuerzas de izquierdas y la abstención de Ciudadanos. Lo mismo que se le pide a Podemos pero pedírselo a Ciudadanos y así el PSOE lo habría intentado todo.

Para eso se nos estaría pidiendo que rompiéramos un acuerdo que hemos alcanzado y eso resta credibilidad. La credibilidad pasa por ser leales a los acuerdos alcanzados y hemos alcanzado uno con Ciudadanos. Lo que hacemos es abrirlo al resto de formaciones y estamos dispuestos a introducir modificaciones que el resto de fuerzas quiera. Máxima flexibilidad, máxima voluntad y generosidad para sumar a otras fuerzas pero sin romper un acuerdo.

¿Le parece legítimo que Pablo Iglesias reclame la vicepresidencia teniendo en cuenta que les separan 300.000 votos?

Me parece legítimo todo, pero las formaciones políticas tenemos la obligación de ponernos de acuerdo en qué queremos hacer. Hay que fijar el foco en el para qué queremos gobernar y no empezar hablando del reparto de cargos, sillones o ministerios. Me parece legítimo que todas las formaciones hagan sus planteamientos pero no me parece tan adecuado decir que se quiere estar en el Gobierno porque no te fías del otro. Sobre la desconfianza nunca se construyen relaciones sólidas, sino al revés. Los partidos deberíamos partir de la confianza en el otro para que los acuerdos sean eficaces.

¿Y se fían de Podemos?

No tenemos ningún motivo para no fiarnos a priori. Lo que queremos es llegar a acuerdos. Si conseguimos llegar a un acuerdo programático, como hemos hecho con Ciudadanos, partimos de la base de la confianza en el otro porque es sobre la única base sobre la que podemos construir algo constructivo y útil.

Una vez alcanzado ese acuerdo programático, ¿se ve sentada con Pablo Iglesias en la mesa del Consejo de Ministros?

No he pensado mucho en ello. Son dos preguntas en una. Si Pablo Iglesias estaría y si yo estaría.

Lo suyo lo dijo Pedro Sánchez.

No estoy en esa fase ni con ese chip. Lo importante ahora son las políticas.

Nadie responde que sí en el PSOE.

Honestamente, no es una cuestión a la que hayamos dedicado tiempo porque viene en otra fase. Pensamos que lo relevante es pensar qué queremos hacer con un nuevo Gobierno que tiene que representar políticas nuevas y representar otros valores y prioridades. Una vez resuelta esa fase, también hay que dejar un margen a que el presidente forme su gobierno. Además, si vamos a un gobierno del cambio con distintas formaciones, su opinión va a ser relevante,

Ustedes hablan de Podemos como partido fundamental que necesita ese gobierno, pero Ciudadanos cree que es el PP el que debe sumarse. ¿Hay un desacuerdo?

Ciudadanos considera que el PP debería abstenerse y facilitar este Gobierno y nosotros pensamos que el PP no lo va a hacer nunca porque nunca ha tenido un acto de generosidad con este país. Sus decisiones siempre han respondido a intereses particulares y partidistas. Pensamos que el PP no puede conducir ni participar en un gobierno del cambio porque es el que nos ha conducido aquí a la crisis territorial, económica, social e institucional. Es un partido asediado por los casos de corrupción y ya no es un problema del número sino de la reacción que tienen porque siguen siendo muy tibios.

Pese a todo, Ciudadanos reclama que sea el PP. ¿Aceptaría Ciudadanos a Podemos?

Ciudadanos ha dicho con claridad que hace un llamamiento también a Podemos para que facilite ese gobierno y son conscientes de que en estos momentos es mucho más factible que una fuerza política con esa sensibilidad para que se produzca el gobierno del cambio acabe apoyando la investidura de Pedro Sánchez que un partido que sigue anclado en los mismos planteamientos desde el 20D.

¿Está de acuerdo con la fecha que ha elegido el PSOE para dilucidar el liderazgo del partido?

El Comité Federal decidió una fecha y yo la respeto. Las cuestiones orgánicas, en las que no estoy muy inmersa, me parece que lo que hay que hacer es respetarlas.

Cae en mitad de las negociaciones en las que Pedro Sánchez va a intentar ser presidente…

Es verdad que el calendario es coincidente. Creo que el calendario institucional, la formación de un nuevo gobierno, tiene que ser el elemento central en el que nos concentremos. El hecho de que coincida el procedimiento orgánico no tiene por qué distorsionar en exceso. Si el Comité Federal sigue manteniendo esta fecha, lo celebraremos, pero el PSOE tiene claro que su prioridad es servir a los ciudadanos y las ciudadanas.

¿Debería retrasarlo el Comité Federal?

Creo que es algo que tiene que decidir el Comité Federal.

A propuesta de la Ejecutiva y usted está en la Ejecutiva.

Estaría bien que el Comité Federal se planteara si hay que retrasarlo o no y la decisión que tome será la correcta.

Si Pedro Sánchez tiene rival en ese Congreso, ¿hará campaña por Pedro Sánchez?

Estoy en su equipo, en su Ejecutiva y creo que Pedro tiene un liderazgo no solo interno sino social muy consolidado, ha crecido muchísimo como candidato y creo que puede ser un gran presidente del Gobierno.

(Entrevista Meritxell Batet en Diario.es 25 de marzo 2016)

Trabajamos para lograr un sí de Podemos

 

RNE

 

http://www.rtve.es/alacarta/audios/las-mananas-de-rne/mananas-rne-meritxell-batet-trabajamos-para-lograr-si-podemos/3548900/#aHR0cDovL3d3dy5ydHZlLmVzL2FsYWNhcnRhL2ludGVybm8vY29udGVudHRhYmxlLnNodG1sP2N0eD02ODA5MCZwYWdlU2l6ZT0xNSZvcmRlcj0mb3JkZXJDcml0ZXJpYT1ERVNDJmxvY2FsZT1lcyZtb2RlPSZtb2R1bGU9JmFkdlNlYXJjaE9wZW49dHJ1ZSZ0aXRsZUZpbHRlcj1tZXJpdHhlbGwgYmF0ZXQmbW9udGhGaWx0ZXI9JnllYXJGaWx0ZXI9JnR5cGVGaWx0ZXI9Jj11bmRlZmluZWQm

“El acuerdo con Ciudadanos es abierto, se pueden modificar cosas”

TIEMPO. 18 DE MARZO DE 2013

Entrevista a MERITXELL BATET Secretaria de estudios y programas del PSOE.

Reclama a Podemos que facilite un acuerdo para enterrar las políticas del PP. A su juicio es lo que le piden sus votantes. Sobre el acuerdo con Ciudadanos, lo tiene claro: no está cerrado, pero siempre debe contar con el acuerdo de ambos. No serán desleales.

Hace semanas que Meritxell Batet no puede fiarse de su agenda. Igual que sus cinco compañeros del equipo negociador del PSOE, está disponible permanentemente. Todos los días, a todas horas, sin previo aviso. Todo con tal de alcanzar un acuerdo que haga presidente a Pedro Sánchez. Pese al estrés del momento, no pierde la sonrisa, amplia y sincera. Se le nota el optimismo. “Si no lo fuera, no tendría sentido seguir con esto”, concede.

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¿Cree que habrá Gobierno?

Desde el PSOE no trabajamos en ningún otro escenario que no sea ese. Entendemos que el 20 de diciembre los ciudadanos lo que expresaron con claridad era que querían un cambio en el país, diálogo entre las fuerzas políticas y capacidad de acuerdo. Ir a nuevas elecciones sería un fracaso de la política, y ahora, que necesitamos recuperarla confianza, una muy mala señal.

¿Por qué buscar un acuerdo con Podemos y Ciudadanos [C’s], si ellos reconocen que son incompatibles?

Porque el acuerdo con Podemos y C’s es el que permite tener una mayoría sólida, de más de 200 diputados. Hemos alcanzado ya un acuerdo muy ambicioso, con voluntad de cambiar muchas cosas y que aboga por reformar leyes orgánicas que necesitarán una mayoría absoluta. La única forma es buscar una transversalidad que nos dé garantías. Pero, más allá de la aritmética, creo que este país necesita cambios profundos. Y ese tipo de cambios, cuanto más transversales, mejor. Permite que sean más estables. Hablamos de temas que reclaman los ciudadanos: pacto educativo, por una transición energética o contra la violencia de género. Cuantos más apoyos, mejor.

¿No es un tripartito contra natura?

Son partidos que ideológicamente son muy distintos, es verdad. Por eso no queremos diluir al otro o transformarlo en lo que tú eres, sino buscar lo común. Nosotros lo hemos comprobado en el acuerdo con C’s y las conversaciones con Compromís, IU o Podemos. Hay muchos puntos de acuerdo.

¿Se puede modificar el pacto con C’s para adaptarlo a otras fuerzas?

Es un acuerdo abierto. Se pueden incorporar o modificar cosas. Y desarrollar algunos aspectos. Está abierto a que otras fuerzas se incorporen o lo complementen con algunas cuestiones concretas de interés, por ejemplo autonómico, sin necesidad de apoyar el acuerdo íntegro. Y también nos hemos reunido con muchas asociaciones sectoriales y es probable que algunas de sus sugerencias, de acuerdo con C’s,
se incorporen.

¿C’s acepta que un tercero pueda modificar el acuerdo?

Es que lo que tiene que aceptar C’s es la modificación en concreto. Ellos están abiertos a modificar el documento, pero tendremos que ponernos de acuerdo en qué términos. Nosotros lo que no vamos a ser es desleales. La credibilidad de un partido pasa por respetar sus compromisos. Ahora bien, si alguien quiere modificar algo en concreto y tanto C’s como el PSOE estamos de acuerdo, se puede modificar.

¿Por qué al final se están reuniendo con otros grupos sin C’s?

El miércoles, en la reunión de Compromís con C’s y el PSOE, hubo un factor muy importante. Dos partidos que hasta ahora no se habían sentado a hablar lo han hecho. Eso de por sí ya genera confianza entre ellos, es muy positivo. Hay otra fuerzas, sin embargo, que se resisten a sentarse a tres. Después de hablarlo con C’s, no tenemos problema en sentarnos con otros. Por ejemplo, con IU. Con ellos ya nos hemos sentado muchas veces y se avanzó en muchos temas. Eso es bueno reanudarlo. Hay que ser consciente de que tenemos un telón de fondo, que es el acuerdo con C’s, pero estamos abiertos a hablar.

Rivera dice que Sánchez no tiene por qué ser el candidato. ¿Eso es así?

Yo creo que Rivera lo que quiso trasladar, y es verdad, es que no hablábamos de configuración de Gobiernos, de sillas, o nombres concretos. Hablábamos de políticas. Pero el acuerdo se enmarca en la investidura de un candidato socialista que se llama Pedro Sánchez.

¿Con otro candidato el mismo acuerdo no valdría?

Es que el candidato del PSOE es Pedro Sánchez. Y el candidato será socialista. No va a haber otro candidato. Sánchez aparece incluso en la literalidad del acuerdo. Yo creo que Rivera, de verdad, lo que ponía de manifiesto es que no se hablaba de nombres sino de políticas.

¿Ve voluntad de pacto en Podemos?

Mayoritariamente, los cinco millones de votantes de Podemos quieren que haya un acuerdo.

¿Pero qué quiere su dirección?

Yo creo que la dirección de un partido debe responder a sus votantes y sus militantes. Saber escuchar a tus bases es uno de los fundamentos de un partido. Y más en uno que dice ser abierto y participativo. Aunque está demostrando que en su toma de decisiones es más jerárquico y centralizado que muchos otros, pero no quiero mezclar cosas. La dirección de Podemos debe preguntarse qué hace con ese capital maravilloso que tiene, cinco millones de votos. O da el paso e intenta cambiar las cosas, mejorar la vida de las personas, o de-saprovecha esa fuerza. Es un problema de sentido de responsabilidad. Yo espero que atienda a sus bases.

¿Qué significa la frase de Sánchez de que llevará el “deshielo” a Cataluña?

Nosotros llevamos muchos años diciendo que hay una crisis territorial de primera magnitud, probablemente uno de los grandes problemas políticos que tenemos. Y el Gobierno de España no ha hecho nada. Un problema político requiere política, propuestas, soluciones, no la judicialización de la cuestión. Normalizar el diálogo, tender puentes, retomar las peticiones legítimas de Cataluña, son vías que pueden ayudar a ese deshielo.

¿Aunque la Generalitat no se baje del proceso de desconexión con España?

Es que ese proceso no conduce a ninguna parte. Además no responde a la voluntad mayoritaria de la sociedad catalana. Cuando ellos lleguen a esa conclusión tendremos que retomar otras vías. Y las que yo veo son las que el PSOE lleva tiempo ofreciendo.

¿Se le ofreció un nuevo Estatuto a Esquerra Republicana de Catalunya y Democràcia i Llibertat?

No es que se les haya ofrecido a ellos. Nosotros siempre hemos dicho que hay que reformar la Constitución porque hace falta reformar nuestro marco de convivencia. No solo por Cataluña. Hay que reconectar a mucha gente que se siente alejada de este texto constitucional. Hay que renovar ese acuerdo, ampliar derechos fundamentales, reforzar derechos sociales para que nadie pueda desmantelarlos, proteger la sanidad universal para que no esté al albur de una mayoría coyuntural… Mejoremos también la calidad de algunas instituciones que no funcionan bien. Y abordemos el modelo territorial. Eso irá obligatoriamente acompañado de nuevos Estatutos dado que el marco habrá cambiado.

¿Será el nuevo acorde a las peticiones de Mas? ¿Habrá concierto catalán?

Mas fue quien acordó el actual Estatuto con un presidente socialista. Luego, es verdad que la sentencia del Constitucional supuso un punto de inflexión. Hoy sin ese recurso de inconstitucionalidad del PP probablemente ni siquiera estaríamos hablando de esto. Nosotros defendemos una financiación más estable y más justa para las comunidades autónomas, que al final son las que prestan los servicios sociales, la sanidad y la educación, no lo olvidemos.

Pero no todas pueden beneficiarse de un pacto fiscal similar, ¿no?

Sobre eso es sobre lo que tenemos que discutir cuando se negocie la reforma. Nosotros pensamos que el acuerdo fiscal debe ser un acuerdo federal. Apostamos por ese modelo. Es el que siguen casi todos los países descentralizados del mundo. Y otros partidos defenderán otros modelos, pero eso se puede discutir en la mesa de reforma.

¿Sigue habiendo dos almas en el PSC en cuanto al proceso?

El PSC nunca ha sido independentista. Ha habido quien en la última fase defendía esos postulados, pero el PSC nunca ha querido la independencia.

Preguntaba por el derecho a decidir.

Es que ni siquiera en ese momento se defendía la independencia. El PSC, es verdad, defendió en algún momento el derecho a decidir desde el punto de vista democrático. Luego quedó claro que el objetivo de quienes más lo defendían no era responder a un objetivo democrático, sino la independencia con una pátina de democracia. Nosotros pensamos que es importante consultar la opinión de los ciudadanos, pero queremos preguntar por un acuerdo, más que por un o un no cuya respuesta podría ser un depende. La reforma de la Constitución lleva aparejada un referéndum vinculante. Eso es mucho más constructivo. Y exige a los políticos ponernos de acuerdo.

En plena negociación, ¿cree que debe celebrarse el congreso del PSOE?

Así lo aprobó un Comité Federal y si el Comité cree que debe mantener esa fecha, se celebrará. Es verdad que las cuestiones institucionales, ver si podemos construir un Gobierno, debe ser la prioridad y concentrar nuestras energías.

¿No vería mal que se pospusiera?

Si el Comité Federal así lo decide, no me parecería mal, no.

“Es imprescindible que sumemos PSOE, Podemos y Ciudadanos”

La diputada catalana Meritxell Batet (Barcelona, 1973) coordinó el programa electoral con el que Pedro Sánchez concurrió a las elecciones generales, fue a su vera como número dos en la lista por Madrid y ahora forma parte del equipo negociador socialista para intentar lograr su investidura.

Quedan diez días para que Pedro Sánchez se presente al debate de investidura. ¿Da por hecho que obtendrá una mayoría suficiente, si no en la primera ya en la segunda votación, para que no sea una investidura fallida?

F1 Meritxell BatetEstamos trabajando desde el PSOE para ver cómo podemos aprovechar la oportunidad que tenemos por delante. Estamos convencidos de que es posible que haya un gobierno del cambio, un gobierno que cambie de políticas, que sea reformista, que aplique políticas progresistas y además que gobierne de otra manera, que es lo que están esperando los ciudadanos. Por tanto, los días que quedan por delante estamos convencidos de que podremos alcanzar ese acuerdo para que este gobierno del cambio sea una realidad.

¿El PSOE insiste en ver posible que tanto Ciudadanos como Podemos estén en el acuerdo de investidura, pese a que ambas formaciones no lo vean en absoluto posible?

No sólo es posible, sino que es imprescindible. Si no sumamos esas tres formaciones políticas, es muy difícil que se dé una investidura, y mucho más difícil que se dé un gobierno estable. Es decir, que podamos tomar medidas y aprobar leyes nuevas. Es una cuestión de aritmética. Si sumamos los votos de Podemos, Izquierda Unida y Compromís tendríamos un total de 161 diputados, mientras que la suma de Ciudadanos y Partido Popular son 163 diputados. Si sumáramos sólo con Ciudadanos, seríamos 130 diputados, a todas luces una mayoría incluso más débil que la primera. Por tanto, sólo si conseguimos un gobierno transversal con la suma de todas las fuerzas políticas del cambio, aunque ideológicamente partan de posiciones distintas, podremos hacer realidad ese gobierno progresista y reformista.

¿Y una vez leído el documento de Podemos, creen que sigue siendo posible esta triangulación de PSOE-Ciudadanos-Podemos?

El documento de Podemos tiene muchísimas cosas comunes con el programa del PSOE. Estoy pensando sobre todo en todo lo que tiene que ver con políticas sociales, con la agenda de emergencia social, los planes de choque que nosotros prevemos que tendría que tomar un gobierno en los primeros meses. Pero hay otros muchos temas en los que también nos podríamos poner de acuerdo. Y después, por supuesto, hay perspectivas o enfoques sobre otras cuestiones en las que no estamos en absoluto de acuerdo. Sólo podremos saber en qué podemos avanzar cuando accedan a sentarse, a poder negociar como lo estamos haciendo con otras fuerzas políticas como son Izquierda Unida, Compromís, Coalición Canaria, PNV y Ciudadanos.

¿Sería posible que se llegara a las votaciones de investidura sin que esté acordada la formulación del Gobierno al que daría lugar?

Estamos trabajando para que podamos llegar con un acuerdo de investidura, por supuesto. Pero también para poder alcanzar un acuerdo de legislatura y un acuerdo de gobierno. Pensamos que lo que necesita España es un gobierno con el máximo de estabilidad y, por tanto, con el máximo de garantía para poder actuar a lo largo de los cuatro años que es el tiempo de una legislatura.

¿Si logra su investidura, Pedro Sánchez gobernará en absoluta minoría con un Ejecutivo monocolor, o en coalición o incluso con un tripartito o un cuatripartito como ahora demanda Pablo Iglesias? ¿Qué hipótesis sería ahora mismo la más plausible?

En estos momentos estamos trabajando concentrados, sobre todo, en el para qué queremos gobernar, por qué queremos gobernar y qué políticas distintas queremos ofrecer a los ciudadanos, porque pensamos que hay que cubrir algunas emergencias y algunas necesidades que los ciudadanos tienen. Y también cómo establecemos unas nuevas bases para acercar las instituciones democráticas a los ciudadanos, y eso quiere decir gobernar de otra manera. Y respecto a cómo se configura ese gobierno, no nos hemos cerrado a ninguna de las opciones, pero es algo que deberíamos abordar después de haber cerrado un buen programa de gobierno, dejando claro para qué queremos gobernar a todos los ciudadanos.

Pedro Sánchez anunció, tras reunirse con los portavoces de Convergència y ERC, que el PSOE intentará abrir un nuevo tiempo político en Catalunya. ¿En qué notaría Catalunya un cambio de inquilino en la Moncloa?

El PSOE lleva muchos años reconociendo que en Catalunya hay un problema de encaje con el resto de España y sobre todo que algunas fuerzas políticas catalanas, no todas pero algunas de ellas, están planteando que quieren la independencia de Catalunya. De entrada, nosotros reconocemos que existe ese problema y, por tanto, le damos el tratamiento y la atención que no le está dando el Gobierno actual. Siempre hemos dicho que el cumplimiento de la ley es una premisa básica, de la que debemos partir. Eso es irrenunciable. Pero después pensamos que un problema político de primera magnitud como es este tiene que ofrecer, tiene que tener soluciones políticas. Y eso es lo que nosotros vamos a ofrecer, vamos a ofrecer diálogo, vamos a ofrecer poder abrir una reforma de la Constitución, que quiere decir repensar entre todos un nuevo marco de convivencia para que nos volvamos a sentir cómodos. Y me parece que esa actitud, que está en las antípodas de la actitud que mantiene el PP, sería una diferencia sustancial y básica para la inmensa mayoría de la sociedad catalana.

http://www.lavanguardia.com/politica/20160219/302288809194/meritxell-batet-entrevista-psoe-podemos-ciudadanos.html

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