Meritxell Batet: «PSE y PSC aportamos inteligencia emocional y empatía política ante la crisis territorial de España»

La socialista catalana Meritxell Batet y Denis Itxaso reflexionan para Diario Vasco sobre la «diversidad plurinacional»

Meritxell Batet (1973), diputada por Barcelona, y Denis Itxaso (1975), primer teniente de diputado general de Gipuzkoa, representan a una generación de socialistas que eran unos niños cuando se aprobó la Constitución. DV les ha citado en San Sebastián para reflexionar bajo las luces navideñas sobre la crisis territorial, la reforma de la Carta Magna, el repliegue identitario y el papel de la socialdemocracia. Ambos pertenecen a las ejecutivas del PSC y del PSE.

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Parece que entre PSE y PSC se percibe un eje. Idoia Mendia y Miquel Iceta lo visualizan cada vez más..

-Meritxell Batet: Complicidades ha habido siempre. Tenemos una sensibilidad común sobre la pluralidad de España. Pero siempre buscando una aportación.

-Denis Itxaso: Siempre ha habido una cierta complicidad, ahí está la figura de Ernest Lluch. O Maragall y Odón Elorza cuando eran alcaldes. Siempre hubo una relación estrecha. Aportamos una mirada periférica común al socialismo español desde la que poder aunar sensibilidades, aplicar pedagogía y mucha inteligencia emocional y empatía política ante la crisis territorial de España. El debate territorial le está pasando factura al PSOE, porque no es el debate en el que estamos más cómodos.

-Ernest Lluch siempre defendió una España plurinacional…

-Batet: Es verdad que mi aproximación al análisis sobre esta cuestión la hago desde el republicanismo cívico, poniendo el centro de atención en nuestras políticas al ciudadano. Luego cierta terminología viene mucho más del nacionalismo que de nuestro mundo. También es verdad que se ha trabajado muy bien desde algunos organismos internacionales, como es el Consejo de Europa, sobre determinados conceptos. Podemos compartir que en España hay naciones culturales, hay culturas y lenguas muy marcadas, y sobre todo un sentimiento de pertenencia que hay que tener en cuenta. En cualquier caso, lo simbólico tiene su importancia y en una futura reforma de la Constitución debe estar presente, inevitablemente, si queremos integrar a ese nacionalismo. Ahora tenemos que estar abiertos a ese debate y afrontarlo con pocos apriorismos y con serenidad.

-Itxaso: Hay que desdramatizar el debate y diferenciar mejor lo que son los proyectos políticos de los sentimientos de pertenencia. Si cada sentimiento de pertenencia tuviera que tener asociado un proyecto jurídico-político el mundo sería sencillamente ingobernable. Los proyectos políticos que quieran tener éxito en el futuro tienen que afrontar un gran desafío: la integración de la diversidad, de la complejidad y de los sentimientos de pertenencia distintos. Eso lo sabe hacer el Reino Unido, por ejemplo. Pueden existir sentimientos nacionales distintos y eso no tiene que poner en peligro el proyecto político de España. Al contrario, si queremos integrar a ese nacionalismo, que también debe mostrar su voluntad de querer participar dentro de un proyecto político conjunto, habrá que reconocer que se hace desde esa diversidad. Sentimientos de pertenencia que no son solo las miradas bucólicas y clásicas, hay una nueva cartografía identitaria, un nuevo mapa humano, que tiene que ver con la inmigración y la multiculturalidad. Esa mirada sobre la mezcla la debemos aportar nosotros.

-Batet: Ese es un elemento clave, que las sociedades son mucho más complejas y al final las soluciones nacionalistas buscan una suerte de homogeneidad. También se habla de la crisis del estado-nación, de la globalización, que no tiene que ser algo negativo ‘per se’, pero que añade una complejidad que hay que saber gestionar. Ese mundo interdependiente, interrelacionado, donde las comunicaciones van a 300 por hora, nos obliga a nuevas formas de articular debates que han quedado obsoletos.

-¿Hay madurez en España para abordar una reforma constitucional que reconozca su diversidad plurinacional? ¿Una nación de naciones?

-Itxaso: Si eso se plantea como una manifestación de reconocimiento y no deriva en que lleve necesariamente asociada la soberanía política… Para mí la nación vasca es Euskal Herria, no la Comunidad Autónoma de Euskadi, y nuestra actual arquitectura territorial no lo pone en riesgo. Cuando hablamos de nación de naciones, de la que hablaba uno de los padres de la Constitución como era Peces-Barba, hablamos de una forma de reclamar un Estado que sepa comprender e integrar su diversidad también como antídoto a los efectos homogeneizadores de la globalización.

-La cuestión de fondo es que esa globalización también propicia un repliegue identitario…

-Itxaso: El socialismo democrático, la socialdemocracia, debe hacer una reflexión sobre el peso que está teniendo la identidad. Es un debate que nos da mucho repelús porque solemos considerar que no es el nuestro, pero tenemos que hacer una reflexión sobre cómo gestionamos ese repliegue identitario en un momento de vacío de certezas… Esa es una cuestión y otra hasta qué punto deben inflamarse debates soberanistas en un momento en el que lo que prospera son las soberanías compartidas.

-Batet: No rescataremos la credibilidad cambiando de posición o intentando ser lo que no somos. Hay que mantenerse en la defensa de los elementos esenciales porque la socialdemocracia y los valores socialdemócratas son más necesarios que nunca. Analizando la realidad, te das cuenta de que la lucha contra la desigualdad o la lucha por la justicia social son más necesarias que nunca. La clave es ganar la credibilidad que se ha perdido. Los dos sabemos que no es fácil.

-Itxaso: Hay que volver a hacer de la socialdemocracia un ideal como antes representaba una épica de bienestar y progreso. Los populismos y los nacionalismos están tratando de responder a la inseguridad que siente mucha gente con respuestas muy facilonas y muy demagógicas. Nuestras propuestas son más complejas y nos cuesta mucho más comunicarlas y hacerlas atractivas. Pero tenemos que estar pegados al terreno. La sociedad ha cambiado y determinados debates han dejado de ser un tabú.

-Batet: Quizá es que seguimos aproximándonos a ciertos temas con parámetros clásicos. Pues a lo mejor cuando hablamos del mercado de trabajo tenemos que hablar de la robótica porque hay sectores estratégicos que se van a robotizar. Son debates que aquí no han sido introducidos por ningún partido, tampoco por los nuevos.

-Itxaso: A eso hay que darle una cierta épica. Porque es complicado competir con quienes desde conceptos nacionalistas te venden el jardín del Edén. Lo que está pasando en Cataluña, y habrá que atribuir al nacionalismo algún nivel de habilidad, es el reflejo de ese intento de responder a la crisis con ese recurso emocional asociando la búsqueda de cotas de bienestar con el mensaje soberanista, más allá de la dimensión identitaria.

-Batet: Claro, eso forma parte de la simplificación de las respuestas. Cuando tú tienes un enemigo exterior al que puedes atribuir todas las responsabilidades te lo resuelve todo. Una vez que soy independiente, como dice Miquel Iceta, seré alto y rubio. Pues no necesariamente se te van a resolver todos los problemas. Yo me pregunto muchas veces cómo puede ser que teniendo competencias, por ejemplo en educación, con la misma ley, hay muchas diferencias entre las comunidades autónomas. ¿Qué ha aportado Cataluña en las políticas que ha ejercido en casi 40 años? La política educativa no destaca por encima de la media del resto del Estado. Hay diferencias entre Euskadi y Cataluña, en el País Vasco ha habido un mayor despegue.

-Itxaso: También hay en Euskadi un mayor nivel de autogobierno, la diferencia fundamental es el Concierto Económico, que nos ha dotado de recursos.

-Batet: Pero no solo es el Concierto. En Cataluña seguramente han pasado muchas cosas. La sentencia contra el Estatut fue determinante y desató algunos fantasmas, y eso no ha pasado en Euskadi, pese al debate del plan Ibarretxe que se quedó en la esfera de las elites políticas.

-Itxaso: En Euskadi la jibarización del proyecto demócrata-cristiano de CiU le ha disuadido al PNV.

-Batet: Esa es la segunda consecuencia.

-Itxaso: El nacionalismo que utiliza el debate nacional con ambigüedad y cálculo, y como una palanca para mantener el poder, tendrá que repensarse las estrategias de desborde y hechos consumados. Y eso explica la actual moderación constructiva del PNV y explica que haya enterrado la etapa de Ibarretxe.

-Batet: El PNV y la histórica CiU han jugado cartas radicalmente distintas, en Cataluña CiU ha desaparecido, el componente democristiano de Unió ya no existe y Convergència electoralmente y como presencia ha disminuido muchísimo porque se ha sumado a un tsunami que en el fondo no era el suyo.

-¿Hay un riesgo de involución en el debate territorial del PSOE?

-Itxaso: Tentaciones jacobinas siempre ha habido en la izquierda española, pero también es verdad que el PSOE siempre ha sido muy plural. Solemos decir que el PSOE es lo que más se parece a España y entonces deberemos comprender que caben posiciones jacobinas pero también periféricas, que es lo que le ha permitido al PSOE extraordinarios resultados, por ejemplo en Euskadi y en Cataluña. El Gobierno de Zapatero fue capaz de apaciguar. Aznar fue una máquina de hacer independentistas. Aunque en Cataluña se enredó todo con lo de la sentencia del Estatut. Algún día el PP tendrá que responder por su irresponsabilidad histórica en Cataluña.

-Batet: El independentismo crece cuando gobierna el PP porque el PSOE entiende España de una forma que se corresponde más con la realidad. Yo me puedo sentir muy española, pero a lo mejor no de la misma manera que alguien que vive en otra provincia, en Soria o en Cáceres.

-¿La Declaración de Granada que pactó el modelo territorial del PSE es un punto de salida o de llegada?

-Batet: Declaración de Granada que por cierto llevo en el bolso, como Miquel Iceta… (risas). Es una declaración que marca una posición del Partido Socialista, que va muy allá. Cuando se nos acusa de que no concretamos el proyecto, me muero de la risa porque nadie ha hecho el ejercicio de explicar en 30 páginas qué posiciones quiere tocar en un debate sobre el modelo territorial. Esa declaración se hace con el objetivo de marcar una posición de partido siendo conscientes de que al final una Constitución no puede ser de partido, es un ejercicio de síntesis, no puede responder a la voluntad de un partido. Pues claro que la reforma de la Constitución no puede ser la Declaración de Granada, pero yo creo que nos marca una posición para defender con muchos argumentos y mucha claridad qué es lo que nos gustaría.

-Itxaso: Lo que se hace en Granada es una apuesta por el modelo federal, una evolución natural del Estado de las autonomías que hemos desarrollado con notable éxito para los ciudadanos y la integración de los sentimientos de pertenencia, con un acabado en la forma de perfeccionamiento de los órganos de decisión, mejor dicho, de codecisión. Pasados 40 años es normal que haya cambios. Una relectura de eso es muy razonable porque la Constitución se hizo también en un contexto determinado que ha cambiado.

-Batet: Lo esencial cuando hablamos de federalismo es el entramado institucional para la organización democrática del poder, una distribución multinivel. Pero el federalismo además nos ofrece una manera de entender las relaciones, y eso sí que es nuevo, porque en España no tenemos esa tradición, de un poder más horizontal y menos vertical, que no quiere decir más débil sino más democrático, más de convencer. Hay que hacer pedagogía de la cultura federal, que es compleja.

-Itxaso: Esa cultura federal requiere poner negro sobre blanco la voluntad de querer integrarse en esa federación. La tentación del nacionalismo es plantear debates ambiguos, vaporosos. Hay que forzarles a clarificar si están dispuestos a comprometerse en un proyecto común.

-El derecho a decidir es un relato simple pero eficaz…

Batet: Es tan simple que no sabemos qué significa, qué supone, a dónde nos conduce y qué ofrece.

-Itxaso: Es una trampa semántica que hay que desenmascarar sin complejos. En el fondo es un eufemismo para hablar del derecho de autodeterminación que es legítimo pero que el ordenamiento jurídico reserva solo para los países en situación colonial. De cada cien euros que recaudamos en Euskadi, los vascos nos quedamos con 96 y por tanto decidimos sobre 96. ¿De qué estamos hablando?

-Batet: Tampoco aporta una solución de fondo. Primero habría que decidir quién vota y qué vota, cuál es el sujeto y cuál el objeto. Primero hay que hacer esfuerzos previos para llegar a acuerdos y luego someterlos a votación. En Cataluña este relato simplista ha sido eficaz en una parte de la sociedad pero también es verdad que la inmensa mayoría lo que quiere es cambiar las relaciones con España. Tener la sensación de que España es distinta, de que somos protagonistas en ese cambio y que el pacto del 78 se renueva.

-Itxaso: Aquí hay un abandono de las funciones más nobles de la política, que está para tejer acuerdos, no está para romper sociedades. Para buscar síntesis y someterlas a refrendo para ensanchar los consensos. Parece que lo que mola es decantarse. En este tipo de procesos es probable que salgas con una división que luego sea muy complejo gestionar. Se ha devaluado el valor del acuerdo, cuando es el ADN de la política.

-Batet: Lo que aborda el problema de fondo es la reforma de la Constitución. Ese es el plan A, el plan B y el plan C, porque el éxito de esa reforma va a ser clave para el entendimiento territorial.

-¿Y la vía de claridad de Canadá ofrece una solución?

-Itxaso: Una de sus enseñanzas es que disuade a los soberanistas de la vía de secesión unilateral y obliga a la negociación y al acuerdo. Lo contrario de los hechos consumados.

-Batet: Seguramente comparto 20.000 cosas más con Denis que con un catalán de 1702.

-Itxaso: Efectivamente a mí y a Meritxell nos une algo más poderoso y universal que lo vasco, lo catalán y lo español: la lucha contra las injusticias, el deterioro del medio ambiente y la pérdida de oportunidades de los jóvenes.

Entrevista publicada en el Diario Vasco del 19 de diciembre de 2016

http://www.diariovasco.com/politica/201612/20/aportamos-inteligencia-emocional-empatia-20161218011708-v.html

 

“Los militantes del PP deberían plantearse si Rajoy es imprescindible”

Meritxell Batet: “Los militantes del PP deberían plantearse si Rajoy es imprescindible”

“Si Podemos y C’s no cambian de posición, puede que nos conduzcan a terceras elecciones” / “Los votantes del PP no han votado sólo a Rajoy”  “Iglesias defiende el ‘no a Rajoy y a Sánchez’. No le sirve nada a él ni al país”

actualidad_153747102_15735007_1706x1280Meritxell Batet, delante de un collage de Pablo Iglesias hecho con fotos de diputados socialistas. Moeh Atitar

En las palabras de Meritxell Batet hay más que adivinar de lo que hay para digerir. De una conversación con ella, como con Pedro Sánchez, se sale con la impresión de que el PSOE tiene un plan, pero que su éxito depende del cuidado con el que se desplieguen las fases. Sánchez parece haber aprendido de Mariano Rajoy a no precipitarse o, dicho de otra manera, a dejar que las piezas vayan encajando sin ceder a presión alguna.

Con el tiempo, Batet, diputada por Barcelona, miembro de la Ejecutiva del PSOE y de la dirección de su grupo parlamentario, ha ido encajando por sí misma en el núcleo del poder socialista. Fue la punta de lanza del PSC tras el repentino y nunca explicado abandono de Carme Chacón. La sucedió como número uno por Barcelona en las elecciones generales. Buena parte del grupo parlamentario socialista parece satisfecho con el cambio, defendido por el propio Sánchez cuando el hueco quedó vacante.

Huye de polémicas internas, lo que según algunos le resta perfil propio y proyección, y aún no sabe si apoyará a Miquel Iceta (“un gran primer secretario”) o a Núria Parlón, que este jueves anuncia su candidatura para liderar el socialismo catalán.

Discreta y disciplinada, Batet formó parte en la anterior legislatura del equipo negociador del PSOE con Ciudadanos y Podemos y ahora enarbola un discurso similar al de entonces, pero según ella más cargado de motivos. De nuevo, los tiempos.

“Si Podemos y Ciudadanos permanecen en la misma posición, puede que nos conduzcan a unas terceras elecciones. Es un motivo muy poderoso para replantearse su posición”

“A lo mejor esas fuerzas políticas reflexionan, se dan cuenta de que su actitud, especialmente la de Podemos, nos condujo a una segundas elecciones. Si permanecen en la misma posición, puede que nos conduzcan a unas terceras. Es un motivo muy poderoso para replantearse su posición”, explica en su despacho en el Congreso.

Este lunes, Sánchez anunció su propia ronda de consultas. Tras decir que no se postulaba, reclamó a los partidos que no quieren a Rajoy que ofrezcan una alternativa. ¿Se trata de un teatro, de un vano intento estéril de antemano? “Hemos dicho que ‘no’ a Rajoy. Y a partir de ahí podemos cruzarnos de brazos y esperar a que lleguen las elecciones o intentar hablar con todas las fuerzas políticas y apelar también a su responsabilidad. Ya no sólo es que tengamos el derecho sino que tenemos el deber de mantener estas conversaciones”.

“Iglesias defiende el ‘no a Rajoy y a Sánchez’. No le sirve nada y por tanto él y su formación no le sirven de nada al país”

La solución pasa por los partidos con quienes el PSOE negoció en la anterior legislatura. Sobre todo por Pablo Iglesias, a quien los socialistas culpan del fracaso de la última investidura de Sánchez. “Si Iglesias mantiene la misma posición que tras el 20 de diciembre, va a ser imposible”, reconoce. Batet asegura que tanto Rajoy como Iglesias fueron un tapón en la anterior legislatura. “Uno defiende que “o yo o la nada”, lo que es falaz. Y el otro porque defiende ‘no a Rajoy y a Sánchez’. No le sirve nada y por tanto él y su formación no le sirven de nada al país”. El realismo se impone al optimismo. No en vano, el titular de la última entrevista de EL ESPAÑOL con Batet era: “Estoy convencida: Podemos acabará ayudando al cambio”. No ocurrió entonces, según los socialistas, y está por ver que ahora sea posible.

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Ahora las cosas son distintas. Rajoy ya ha mordido el polvo de la aritmética parlamentaria y el deseo de superar al PSOE en unas nuevas elecciones no asoma ahora en Podemos. “Aunque sea por su propio interés particular y no el del país, que cambien de actitud”, pide Batet, para quien hay con Podemos y Ciudadanos un anhelo de cambio que une a las tres fuerzas frente al PP.

EL DERECHO A DECIDIR O EL RESTO DEL PROGRAMA

Pero Iglesias no depende estrictamente de sí mismo. Uno de las reivindicaciones que Podemos nunca abandonó y que abrían las entrañas a un número significativo de dirigentes socialistas era su reivindicación del derecho a decidir si Cataluña formaba parte de España, asumido por el grupo parlamentario y reclamado también por En Marea, el socio gallego.

Batet es muy firme en este punto. Ada Colau y Xavier Domènech, el portavoz parlamentario, “tienen que decidir de nuevo si la gente que los ha votado es exclusivamente por un punto de su programa o para más cosas y si quieren ser útiles a aquellas personas que los han votado. Si reducen su programa a un solo punto y hacen del referéndum un todo, es su decisión. No la comparto y me parece un grave error político y para la sociedad española. Cuando hablan de pobreza energética, del fin de los desahucios, de un ingreso mínimo vital, de recuperar la universalidad de la sanidad… ¿Dónde queda todo eso? Es una decisión complicada, pero tienen que tomarla”.

EL PNV ES “CAMBIO” Y “DE FIAR”

El PSOE mira especialmente a Podemos y a Ciudadanos, pero la aritmética es ahora más complicada que antes. El PP tiene más diputados que la suma del PSOE y Ciudadanos. Si el pacto se teje primero con Podemos y se busca después la abstención de Ciudadanos, los diputados restantes seguirían sumando más. Es ahí donde los cinco diputados del PNV pueden ser clave para deshacer el empate entre Sánchez y el bloque en contra que lideraría el PP.

Batet no habla de aritmética, porque de momento Sánchez no se ha postulado. Pero en términos generales sí considera al PNV un socio de fiar. ¿Es una fuerza del cambio? “Representa cosas muy distintas al PP. En estos momentos, representa un cambio y puede contribuir a uno importante en España. El PNV está acostumbrado a pactar con Gobiernos del PP y del PSOE y cuando ha contribuido a la gobernabilidad de España ha sido de fiar”, sostiene.

Los votantes del PP no han votado sólo a Rajoy. Un partido político que creyera que su candidato es el problema y el escollo se lo tendría que replantear

Muchas voces, dentro y fuera del PSOE, desde sectores económicos y mediáticos, presionaron al PSOE para que se abstuviera ante Rajoy. Una vez rechazada su investidura, resurgieron las voces que piden al PSOE que exija la cabeza del presidente del PP a cambio de una negociación que pudiese desembocar en la abstención ante otro candidato popular.

Batet no liga la marcha de Rajoy a una abstención del PSOE. “El ‘no’ a Rajoy es a lo que representa y simboliza. Tan importante o más son las políticas del PP”, explica. ¿Podría otro candidato del PP hacer otras políticas e incluso aceptar algunas demandas de los socialistas? ¿Podría el PP regenerarse sin Rajoy y desde el Gobierno sin pasar por la oposición? “Sin Rajoy y haciendo 10.000 cambios más. Sería importante que se fuese, pero no es suficiente”, según ella.

En cualquier caso, “los votantes del PP no han votado sólo a Rajoy. Tampoco hay que atribuírselo todo en exclusiva porque hay muchas otras variables. Un partido político que creyera que su candidato es el problema y el escollo se lo tendría que replantear. Sí creo que los militantes del PP deberían plantearse si Rajoy es imprescindible para el futuro de este país. Es muy fácil apelar a la responsabilidad de Estado a otras fuerzas políticas sin asumir nunca ninguna responsabilidad”.

LA ÚNICA POSICIÓN POLÍTICA EN EL PSOE, LA DE SÁNCHEZ

Tan determinado parece en sus posiciones Rajoy como Sánchez. Hay una diferencia fundamental: el líder del PP controla férreamente el mensaje dentro de su partido. En el PSOE, como es habitual, hay muchas más voces, a menudo enfrentadas.

¿En el ‘no’ a Rajoy se acaba el consenso de los socialistas? “El consenso interno en el PSOE es muy fuerte en el ‘no’ a Rajoy y en muchas otras cosas. En nuestros principios, en lo que defendemos, en el programa… eso es esencial. El único planteamiento político que existe en estos momentos es el que está defendiendo el secretario general, la Ejecutiva federal y el Comité federal”.

“El lunes hubo una Ejecutiva en la que participó mucha gente. Se produjo todo el debate que quisimos los miembros. Lo que extraigo es que hay una posición política. Sólo percibo una. Y el debate se tiene que producir entre posiciones políticas. La que hay es la que marcó el Comité Federal y seguimos defendiendo en la Ejecutiva”, explica. Es la del secretario general.

La diputada pide a Domènech y Colau que renuncien al referéndum.
La diputada pide a Domènech y Colau que renuncien al referéndum. Moeh Atitar

El Español, 8 de septiembre de 2016

Entrevista EcoDiario.es: “Descartamos la investidura de Pedro Sánchez, la izquierda no suma

Descartamos la investidura de Pedro Sánchez, la izquierda no suma

  • “No veo que se vaya a culpar al PSOE en unas terceras elecciones”
  • “Hay mayoría conservadora en la Cámara y no hay mayoría de izquierdas”
  • El liderazgo de Pedro Sánchez no está bajo sospecha de nadie

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Imagen: Elisa Senra

Durante los últimos dos años, desde su responsabilidad de secretaria de estudios y programas del PSOE, Meritxell Batet se ha encargado de cuidar las esencias ideológicas de su partido y fijar, junto al secretario general, algunos de los criterios políticos de la dirección de Ferraz. Hoy asegura que el PSOE votará no al PP. Pero también dice que su partido descarta la investidura porque la izquierda no suma. Zapatero ‘abre el melón’ socialista.

La que fuera coordinadora del programa electoral socialista pertenece a un reducido círculo de personas de máxima confianza de Pedro Sánchez y tal vez por eso su tono suave y pausado en las formas se eleva, ligeramente, cuando le preguntas si el liderazgo de su jefe de filas está bajo sospecha. Dice con rotundidad que no hay discrepancias con los barones, que se está cumpliendo fielmente el mandato del Comité Federal y pone el acento en que el secretario general tiene el apoyo rotundo de la militancia.

La entrevista con Meritxell Batet (Barcelona, 1973) se celebró en su despacho del Congreso de los Diputados apenas unas horas después del encuentro entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, con el compromiso de poderla actualizar telefónicamente si antes de su publicación se producía alguna novedad. Dicho y hecho.

Ayer mismo se planteaban algunas cuestiones de última hora y las respuestas son claras: el PSOE no facilitará con su abstención un Gobierno del PP, si hay nuevas elecciones la responsabilidad íntegra será de Rajoy y la única solución es que la derecha sea capaz de sumar los 179 votos en su espectro ideológico. Es una socialista cabal, afable, dialogante y disciplinada, que ha conseguido algo, hasta hace poco, imposible: que alguien del PSC fuera número dos de la listas del PSOE por Madrid.

Finalmente no ha habido ningún acuerdo entre Rajoy y Sánchez, ¿qué panorama se plantea ahora?

No ha habido acuerdo porque la posición del PSOE es muy clara: somos la alternativa al PP y representamos políticas distintas. Los ciudadanos nos han colocado como jefes de la oposición y actuaremos como tal. Rajoy tiene que asumir su parte de responsabilidad, que es presentarse a la investidura y buscar los apoyos de las fuerzas con las que comparte programa político, y ha compartido votaciones durante la anterior legislatura.

¿Vamos, que no hay ninguna posibilidad de que el ‘no’ inicial de Sánchez se convierta en abstención de aquí a la investidura?

Es una anomalía plantear insistentemente ese escenario. Llevamos en democracia cuarenta años, nunca el PSOE le ha dado apoyo ni ha facilitado un Gobierno del PP y nunca el PP nos ha dado apoyo, porque son las dos fuerzas que representan la alternativa. En una democracia es bueno tener una alternativa clara, y una oposición responsable, exigente, pero constructiva y con sentido de Estado. Ese es el rol que tenemos nosotros ahora, y es falaz decir que es imprescindible que el PSOE se abstenga. Si el PP logró 179 votos para la mesa del Congreso sin contar, en absoluto, con el PSOE, ahora Rajoy tiene que consolidar esa vía de 179 votos para la gobernabilidad del país.

¿Dónde sí ha habido un acercamiento es entre PP y Ciudadanos, y eso para algunos es un motivo de esperanza para que haya Gobierno?

Me parece correcto que el PP se siente a negociar con sus afines ideológicos. Tiene que buscar con la derecha la mayoría que le permita sacar la investidura, como hizo con la Mesa, y el PSOE no va a entorpecer las negociaciones.

¿Usted cree que Rajoy podría intentar una nueva convocatoria electoral si no le salen las cuentas?

Si fuera así, sería una gran irresponsabilidad por su parte, porque sería la evidencia de que están tomando decisiones en función de intereses partidistas y cuando llevamos ocho meses con un gobierno en funciones ese escenario sería alarmante.

¿Admita que ustedes seguramente le reprocharían que pactara con la antigua Convergencia, tras lo ocurrido en el Parlament en Cataluña?

Lo que ha sucedido hace unos días tampoco es nuevo. Llevamos cuatro años diciéndole al PP que hay un problema político de encaje entre Cataluña y el conjunto de España, y que hay que ofrecerle soluciones políticas y tender puentes de diálogo. En el PSOE hemos puesto encima de la mesa soluciones para ello, y el PP simplemente ha negado el problema y no ha buscado soluciones.

Sí, pero lo cierto es que no salen las cuentas, y al final es un ‘sudoku’ imposible de resolver.

La responsabilidad de configurar Gobierno y de salir de ese impasse es del señor Rajoy y del PP. No están negociando con los grupos, ni elaborando documentos ni hablando de políticas. El principal elemento de bloqueo es Rajoy y el PP, y que no pueda sumar ni un escaño más a sus 137 es responsabilidad suya en exclusiva, y eso le debería hacer reflexionar a él y a su partido.

Si vamos a unas terceras elecciones, ¿quiénes serán los responsables? Algunos les señalarán a ustedes también.

La responsabilidad es en primer lugar del señor Rajoy, porque no consigue sumar voluntades, y luego puede que haya una responsabilidad colectiva, pero no veo por qué se va a culpar al PSOE. Está muy bien que todos los partidos políticos salgan y digan, “no queremos elecciones”, pero lo que no es de recibo es decir “no quiero terceras elecciones, que se abstenga el PSOE”. No tiene sentido que nosotros tengamos que asumir la responsabilidad de todos. El PSOE no quiere nuevas elecciones, pero es Rajoy quien tiene en su mano que no las haya.

Si Rajoy diera un paso al lado, si el liderazgo fuera otro en el PP, ¿ustedes optarían por la abstención?

Lo importante son las políticas y no es de recibo la manera en que el PP ha ejercido su mayoría absoluta durante cuatro años: sin diálogo, de espaldas a todas las fuerzas políticas, a todos los sectores sociales y a las instituciones públicas del país. Tenemos un problema de concepción de la política, y eso nos distancia del PP, más allá de la figura del señor Rajoy. Es verdad que Ciudadanos ha puesto el foco en la figura de Rajoy y tal vez si él se fuera estarían dispuestos a cambiar su abstención por el sí. Eso implicaría que el PP podría tener 170 votos, y en esa tesitura estarían mucho más cerca de conformar un Gobierno.

¿Es cierto o falso que Rajoy le ofreció a Sánchez un Gobierno de coalición, dejando al margen a C’s?

Efectivamente, Rajoy le ofreció a Pedro una gran coalición.

¿Sin Ciudadanos?

Es que Ciudadanos, en ese caso, tampoco es necesario. No sé en qué términos lo expresó el presidente en funciones, pero el ofrecimiento de gran coalición existió.

Volviendo a Cataluña, ¿qué le parece que el TC haya advertido que utilizará la vía penal contra la presidenta del Parlament si continúa la hoja de ruta de la desconexión?

Lo más valioso que hay en una democracia es el respeto al Estado de derecho, lo que significa respeto al principio de legalidad, y el imperio de la ley. Los poderes públicos están sometidos a la ley y eso en una democracia es sagrado y hay que preservarlo a toda costa, porque romper esa regla del juego es romper la columna vertebral del sistema democrático.

Algunos hablan no sólo de desacato, sino de sedición, y eso sí es grave.

El desacato, la desobediencia y la vulneración del principio de legalidad no tiene cabida en un sistema democrático. Nosotros vamos a apoyar todas las decisiones que el Tribunal Constitucional considere oportunas. Dicho esto, el problema de encaje entre Cataluña y España no es un problema jurídico, sino político, y el Gobierno de Rajoy ha delegado su responsabilidad a los Tribunales. Lo que ha hecho es judicializar el tema de Cataluña y eso no resuelve el problema y ahonda en el distanciamiento. Esa confrontación le va muy bien al PP y a los independentistas, pero le va muy mal España.

Oiga, ¿Puigdemont es más radical a la hora de defender la independencia que Mas?

Ser independentista es legítimo, lo que no es legítimo es vulnerar la legalidad para defender esas ideas. Yo respeto que el señor Puigdemont sea independentista, o que el señor Mas se haya transformado por interés personal, pero no es tolerable que una institución como es el presidente de una CCAA no respete la ley. La señal que Puigdemont emite a los ciudadanos es de inseguridad, de arbitrariedad y de nula legitimidad. Si defiende la vulneración de la ley, ¿con qué legitimidad va a pedir a la sociedad catalana que cumplan la ley?

¿Y ustedes tienen clara su posición sobre el derecho a decidir que tanto ha malogrado la relación entre el PSOE y el PSC?

Las relaciones entre el PSOE y el PSC en estos momentos son buenas, no hay ningún problema. Tenemos una posición clara, unánime y compartida por parte de los dos partidos en ofrecer una vía política para solucionar el problema, con un nuevo texto constitucional.

¿Y por eso se han abstenido ustedes para que la antigua Convergència tenga grupo propio en el Congreso y en el Senado?

Nosotros hemos mantenido una actitud coherente. Pensamos que es bueno favorecer la pluralidad en las Cámaras, tanto en el Congreso como en el Senado, y, por tanto, facilitar al máximo la constitución de grupos parlamentarios. En el caso de la antigua Convergència, el cumplimiento del reglamento no era claro, por tanto, difícilmente podíamos votar que sí a la constitución del grupo, y abstenerse es lo más coherente cuando se tiene dudas.

¿Usted cree que puede haber un Brexit a la catalana, que la desconexión puede ser un hecho?

No habrá un Brexit a la catalana, eso no se va a producir, no se puede producir. No imagino a la sociedad catalana acompañando la desobediencia o el desacato. Es cierto que hay un profundo malestar en una parte muy significativa de la sociedad, pero tenemos que ser capaces de ofrecer respuestas y soluciones.

Oiga, ¿sentirse y definirse como española en Cataluña en estos momentos es casi heroico?

Es ir un poco contracorriente, pero decir que es heroico sería exagerado.

Volviendo a la investidura, cuesta creer que ustedes y el PP no sean capaces de encontrar grandes temas en los que ponerse de acuerdo, como la reforma educativa, la laboral, las pensiones, etc.

Para derogar la ley de educación o cambiar la reforma laboral no necesitamos un acuerdo con el PP porque hay una mayoría parlamentaria que quiere eso. No se trata de ponernos a discutir sobre si queremos diez mil becas más, porque la mayoría del Parlamento quiere más becas, y así con todo.

¿Entonces usted no descarta una nueva investidura de Pedro Sánchez para constituir un Gobierno de izquierdas con Podemos?

Sí, eso lo descartamos, porque, entre otras cosas, un Gobierno de izquierdas no suma. La derecha tiene una mayoría en el Parlamento. A mí no me gusta, pero es así: hay una mayoría conservadora en la Cámara y no hay mayoría de izquierdas, se mire por donde se mire.

¿Y tal como ha quedado configurada la política española, el sorpasso sería factible en una nueva convocatoria electoral?

El gran partido de izquierdas de este país es el PSOE. Hemos sido el partido que más ha contribuido a la vertebración, que más conquistas sociales y libertades ha conseguido, y el que permitió dar un salto de modernidad a España. Es bueno para el país que el PSOE esté fuerte, que sea un partido de gobierno, pero si toca estar en la oposición lo estaremos.

Admita que es difícil que un partido sea fuerte si se cuestiona continuamente a su líder. ¿Los barones sitúan a Sánchez bajo sospecha?

El liderazgo de Pedro Sánchez no está bajo sospecha de nadie. Tiene un apoyo muy mayoritario entre la militancia. Los militantes del PSOE están con el secretario general, estuvieron con él en la votación del pacto que suscribimos con Ciudadanos y lo estarán cuantas veces acuda a ellos. Además, Sánchez tiene un liderazgo social, que al final es lo importante, y creo que está en buenas condiciones para ser presidente del Gobierno de España.

¿Con el Comité Federal y los barones tiene la misma sintonía? Desde fuera da la sensación de que miran todo lo que hace con lupa.

Yo creo que hay una plena sintonía, aunque a veces haya mucho ruido. Si hacemos un repaso a las intervenciones que se produjeron en el último Comité Federal para posicionar al partido las voces fueron unánimes y coincidentes con el discurso de Sánchez. Se dijo que tenía que votar que no a una investidura de Rajoy y no podía ir ni en gran coalición, ni a facilitar un Gobierno del PP con la abstención.

Pues ni Felipe González ni Guillermo Fernández Vara ni Josep Borrell están de acuerdo con esa posición y piden abstenerse.

Nosotros respetamos y escuchamos todas las opiniones, pero hay una Comisión Ejecutiva Federal, un Comité Federal y un secretario general, y esos tres órganos están en sintonía. El PSOE va a votar que no al PP y a Mariano Rajoy, no hay dudas.

Dónde no hay una sintonía tampoco es entre la izquierda, Pablo Iglesias cuando pueda les humilla y no se lo va a poner fácil

Eso viene de lejos. Siempre ha habido una cierta incompatibilidad entre comunistas y socialistas, y desgraciadamente para la izquierda española eso se está reproduciendo en estos momentos por la actitud de Podemos.

¿La sensación es que con los nuevos partidos, en vez de enriquecerse la democracia, se ha ido a un escenario de una España ingobernable

Yo no creo que vayamos a un escenario de una España ingobernable. Los partidos políticos tenemos que hacer un esfuerzo por entender que la correlación de fuerzas ha cambiado, y eso nos exige más capacidad de diálogo, de negociación y una voluntad de consenso. La cultura política tiene que cambiar, entre los partidos y también en la sociedad en general porque si no será complicado ahormar las cosas.

¿Admita que, sin presupuestos, sin techo de gasto y con la amenaza de multas de la Unión Europea se deja todo abierto, a la intemperie?

Esa es responsabilidad del señor Mariano Rajoy y del PP. Hay que preguntarse con quién va a negociar o ha empezado a negociar los Presupuestos Generales. Con nosotros desde luego no lo ha hecho. Si en estos momentos está hablando de ello con Ciudadanos o con otras fuerzas, es con ellas con quien tiene que ser investido. Al final, la incapacidad del PP va en perjuicio de todos, y no es bueno para España que no haya Gobierno, eso es cierto.

 

Comunicat

Després de les converses que hem mantingut en els últims dies i en la reunió que ha tingut lloc avui, el company Carles Martí m’ha comunicat la seva decisió de no presentar-se a les primàries del PSC per ser candidat per Barcelona a les properes eleccions generals i donar-me el seu suport. Durant aquests dies hem constatat que compartim els plantejaments bàsics sobre com abordar la campanya electoral i, així mateix, m’ha traslladat la seva convicció que compto amb la trajectòria i la capacitat necessària per defensar el projecte del PSC al Congrés amb il·lusió i consens.

Vull agrair al Carles el seu afany propositiu i les seves profundes conviccions democràtiques, així com la seva disposició a ajudar-me en allò que estigui a les seves mans. També vull deixar clar que en cap moment hem parlat ni de llistes ni de noms, perquè aquesta decisió no ens correspon a nosaltres, sinó al conjunt de l’organització del PSC.

Tot i que les primàries són un gran exercici de democràcia interna, crec que en aquest moment la seva renúncia i generositat poden enfortir el procés, garantir la unitat interna i començar a treballar per la cita electoral el 26 de juny. Compto amb la seva gran experiència per a la campanya que ara comença.

A partir d’aquest moment, em poso novament a disposició de tots els i les militants i també de tots els ciutadans i ciutadanes de Catalunya per dur a terme un projecte il·lusionant, majoritari i renovador que ens permeti defensar amb més força els valors i el projecte de país socialistes al Congrés dels Diputats.

 

4 de maig de 2016

Carta a la militància del PSC

Benvolgut company, benvolguda companya,

Sóc la Meritxell Batet, militant barcelonina de l’agrupació de Gràcia i diputada al Congrés dels Diputats.

Em dirigeixo a tu perquè un govern del canvi encara no ha estat possible a Espanya.

Com tu, jo també hauria volgut que l’esforç dels darrers mesos hagués fet possible un consens entre partits en favor de la investidura de Pedro Sánchez com a president del Govern, i així posar fi a l’etapa de govern de Mariano Rajoy i del PP.

Com tu, jo també desitjava tenir un govern que lluités contra la desigualtat, contra el patiment de moltes famílies, i eradiqués de la política l’ombra de la corrupció.

Voldria poder dir-te que ja tenim un Govern dialogant, valent i plural. Que Pedro Sánchez ja és el president d’un govern progressista que treballa per la convivència, per la recuperació dels nostres drets laborals i de les nostres llibertats.

Però com saps, això no és encara una realitat. I per això el proper 26 de juny celebrarem unes noves eleccions en què les persones que formem el PSC haurem d’explicar el nostre projecte de país als catalans i catalanes que aniran a votar altre cop.

I com el primer pas serà elaborar les llistes electorals del nostre partit, he volgut que sabessis de primera mà per què el passat 29 d’abril vaig decidir presentar la meva candidatura com a cap de llista per Barcelona, i per demanar-te el teu suport.

Et confesso que faig aquest pas endavant amb la consciència que no és una feina fàcil; amb la fortalesa de saber que tinc l’edat, l’experiència i la tenacitat que cal; amb el convenciment que és el moment de mullar-se; i amb la confiança que amb el teu suport podrem fer realitat el projecte que ens uneix.

Vull que el PSC torni a ser protagonista del canvi a Espanya. Un canvi que permeti recuperar els pactes generacionals i socials que la crisi i les polítiques de la dreta espanyola han trencat en els darrers quatre anys.

Vull que recuperem l’orgull de ser els i les catalanistes que no ens resignem ni abaixem els braços davant dels obstacles, sinó que els superem per transformar Espanya i construir un projecte comú.

I vull que ho fem realitat junts, amb Pedro Sánchez de president del Govern i amb la complicitat dels i les companyes del PSOE.

Per fer-ho realitat vull i em calen el teu suport, les teves mans, la teva opinió, la teva il·lusió i el teu impuls. I la primera manera de comptar amb tu és amb el teu aval.

Tant si ets conseller o consellera nacional com si ets militant, me’l pots fer arribar fins al proper 6 de maig:

Físicament a la seu central del PSC o a la teva agrupació, o escanejant aquest imprès i enviant-lo a avals.meritxellbatet@gmail.com

Moltes gràcies per la teva atenció i la teva confiança,

Meritxell Batet

 

Si los ciudadanos quieren, ¿podemos?

Si algo ha quedado claro en estos tres últimos meses es que el Partido Socialista ocupa la centralidad en la política española. Es el socio indispensable con el que todos quieren contar. Por ser la fuerza política que más se acerca a la posición ideológica de la mayoría de los ciudadanos y por ser la que menos rechazo genera en la sociedad española, podemos dialogar con todos y todos quieren dialogar con nosotros. Esta centralidad nos conduce, sin duda, a tener una posición privilegiada, pero también a una gran responsabilidad.

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Dicha responsabilidad se ha traducido, tras el 20 de diciembre, en tener que elegir entre las dos únicas opciones que superan los 176 escaños necesarios para sostener, ya no solo una investidura, si no una posterior acción de Gobierno: la gran coalición (213 escaños de PP y PSOE), o la coalición del cambio (199 escaños de PSOE, Podemos y Ciudadanos).

La gran coalición supondría la continuidad, y los españoles mayoritariamente necesitan cambio. Es cierto que ese cambio votado no otorga mayoría a la izquierda ni a la derecha, y es un cambio que debe plasmarse en un Gobierno transversal en lo ideológico. Los españoles también apostaron mayoritariamente por un Gobierno determinado a no continuar con las políticas del PP que nos han llevado a la crisis social, territorial e institucional que en estos momentos padece nuestro país. La mayoría de los ciudadanos piensa que la crisis de la institucionalidad de España no la puede resolver el primer partido político imputado, el partido de la ‘trama Gürtel’, la ‘Púnica’, la ‘Taula’, de la alcaldía de Granada, del ministro Soria, y mañana veremos de qué nuevo escándalo. La mayoría de los ciudadanos sabe que la desigualdad social no la va a revertir el que ha impulsado la devaluación salarial, los recortes sociales y las reformas fiscales que la han exacerbado. La mayoría de los ciudadanos intuye que el necesario diálogo territorial para avanzar en la resolución del conflicto de Cataluña no lo va a practicar el partido del inmovilismo y la confrontación. Lo dijimos desde el primer momento y lo seguimos diciendo: los ciudadanos no han votado para que Rajoy, o el PP, sigan en el Gobierno, y por eso los socialistas no vamos a apoyar la gran coalición.

El pasado 20 de diciembre 14 millones de electores optaron claramente por cambiar un mal gobierno, pero lo hicieron repartiendo su voto entre tres fuerzas políticas nacionales diferentes (PSOE, Podemos y Ciudadanos) a las que nos correspondería el reto de llegar a un acuerdo para alcanzar dicho cambio.

En la construcción de esta coalición del cambio hemos estado los socialistas desde el principio. Como Secretaria de Programas y miembro del equipo negociador he tenido que analizar en profundidad los programas electorales de los tres partidos. Si transcendemos la retórica y vamos a las propuestas de políticas concretas, son muchas más las cosas que nos unen -entre otras, la reforma institucional, la lucha contra la emergencia social, la reforma federal del Estado- que las que nos separan. La prueba es que, desde que el Congreso se ha puesto a trabajar, el sentido del voto de Ciudadanos y Podemos coincide en un 63%. Lo prueba el que compartimos al menos 150 medidas de las más de 200 plasmadas en el acuerdo del PSOE con Ciudadanos. Soy plenamente consciente de que hay también diferencias evidentes entre nosotros, pero ninguna que no podamos aparcar para centrarnos en una agenda común. Al fin y al cabo, estamos negociando un Gobierno para cuatro años, no la resolución de todos los problemas de España.

Pablo Iglesias, sin embargo, ha dejado claro que ese cambio transversal que los españoles han votado no le parece posible ni deseable. A cambio, nos ofrece una tercera combinación, que suma 183 escaños, y que abarca al PSOE, Podemos, sus confluencias y las fuerzas independentistas y nacionalistas, algunas de derechas y otras de izquierdas. Lo único que une a todas estas heterogéneas fuerzas es precisamente lo que los socialistas no podemos aceptar: el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de Cataluña y de «los territorios que lo pidan con especial intensidad». Ésta sería la clave de bóveda sobre la que se construiría dicha mayoría: así lo han dejado bien claro los partidos independentistas y Podemos. Nada más que eso une a diversos partidos de izquierdas con un partido de la derecha como DiL, que ha votado con el PP la reforma laboral y la amnistía fiscal. El PSOE ni siquiera ha contemplado esta opción, porque no es lo que ayudaría a la mayoría de ciudadanos y porque plantear un Gobierno cuya estabilidad descanse en los que ya han manifestado que se quieren ir de España en 16 meses es una opción inasumible para cualquier gobernante responsable

Después de tres meses de experiencia directa en este proceso negociador, mi convicción es que Pablo Iglesias ofrece lo que ofrece precisamente porque no quiere llegar a un acuerdo con los socialistas. Él sabe que nunca vamos a aceptar que el Gobierno de España descanse en los que tienen una hoja de ruta definida para irse. Ofrece lo inaceptable porque en el fondo, como en su momento Anguita, se siente más cómodo con un presidente de la derecha que con un presidente socialista. Pero, a diferencia de aquél, ha construido una farsa, escenificada en inverosímiles ruedas de prensa, con ofrecimiento y renuncia unilateral a la vicepresidencia incluida, para camuflar, por interés electoral, sus verdaderas intenciones. En realidad, nada ha cambiado desde la noche electoral, cuando fijó el referéndum como línea roja y se mofó del PSOE, con el que nunca iba a pactar. Luego todo ha sido una representación. Y en eso sigue, hasta derivar en la lamentable situación que ahora encaramos, con la ciudadanía española a un paso de ver frustradas sus esperanzas de cambio. Es una triste paradoja: el que venía a cambiarlo todo al final se ha convertido en el aliado más valioso de Mariano Rajoy para que no cambie nada.

SI ESTA actitud se mantiene y vamos a nuevas elecciones, la decepción va a ser enorme entre los que depositaron su confianza en un cambio desde la pluralidad. Los ciudadanos no han votado a varios partidos del cambio para bloquear la alternativa a un Gobierno de la derecha, sino para forzarnos a entendernos y buscar puntos de encuentro entre nosotros.

Si la pluralidad al final se traduce en bloqueo se estará dando la razón a los que piensan que esa pluralidad es un «lío». Si la intransigencia, el maximalismo y el soberanismo se utilizan para impedir cualquier entendimiento, una idea que en principio puede ser positiva, como la de la pluralidad, se puede convertir en el seguro de vida de los de siempre para perpetuarse en el poder.

Aunque Pablo Iglesias parece que ya ha tomado una decisión, todavía quedan algunos días para que recapacite. Muchos nos dicen que no sigamos intentándolo, que es inútil, que estamos dando una imagen de ingenuidad frente a tantas negativas. No es ingenuidad, es convicción en lo que necesita nuestro país y tenacidad en el trabajo. Porque si a Iglesias parece que no le importa que el PP siga en el Gobierno, a los millones de españoles que han sufrido sus políticas sí les importa.

Por todos ellos, los socialistas agotaremos todas las vías de la oportunidad del cambio. Por todos ellos, no nos vamos a rendir ni nos vamos a quedar de brazos cruzados. Nunca vamos a romper. No queremos unas elecciones que den una segunda oportunidad a Rajoy. No concebimos que se pueda frustrar lo que claramente quieren los ciudadanos y ciudadanas de este país. ¿Podemos?

Meritxell Batet es Secretaria de Programas del PSOE y diputada por Madrid.